sábado, 26 de mayo de 2012

Capítulo 4


Me desperté muy temprano, todas estaban dormidas, parecían angelitos, dulces y buenas. Me fui a la cocina y me tomé un batido de chocolate y unas galletas María que me habían traído mis padres de España.
Miré la hora, eran las seis de la mañana, tenía mucho tiempo para prepararme. Fui hacia el armario, ¿que me ponía?. Había mucha ropa, y al final me decanté por una camiseta ancha blanca donde ponía “Don't think twice” y unos vaqueros cortitos que mostraban mis no tan largas piernas.

Decidí salir a la calle a comprarles unos croissants para cuando se levantaran, me encontré a David:

-Oye, yo... lo siento, en serio...-me dijo.
-¿Quieres hacerme feliz?-dije.
-Sí
-Pues piérdete y no vuelvas.- le dije.

Me fuí, quizás estaba siendo demasiado dura, yo también lo había utilizado. ¡Oh, po Dios! Yo era la asquerosa de esta relación, él no me estaba utilizando, era yo la que le utilizaba. Otra vez llovía, que tiempo más inestable, lo peor, es que sabia que no estaba lloviendo y que volvían a ser mis lágrimas.

Entré en la panadería y compré una barra de pan y media docena de mini croissants.

Cuándo entré en la habitación se acababan de levantar, les enseñé los mini croissants y emitieron un pequeño chillido de satisfacción, lo dejé encima de la mesa y todas se sentaron a desayunar.

-¿Creéis que aquí todos llevarán esos collares? ¿O nosotras somos especiales de alguna forma?-dijo Violeta.
-Espero que seamos especiales-rió María.
-Pues yo también espero que seamos especiales-le siguió la broma Lidia.
-Yo llevaré el mío todos los días, me encanta la esmeralda.-dijo Camila, y era cierto le quedaba genial.

Estuvimos charlando de como serian las clases y todo eso y se vistieron. Violeta se puso unas Victoria azules con unos vaqueros cortos igual que yo y una camiseta con escote ajustada azul.
Camila se puso una minifalda y una blusa verde, preciosa. Lidia se puso un vestido liso con cinturón de color ámbar y María se puso otro vestido, pero ajustado y de color rojo.

Cuando todas estábamos preparadas, bajamos y miramos nuestro nuevo horario.
Tenía todas las asignaturas que había en el instituto, lo único que cambiaban eran las optativas. En la primera clase íbamos juntas Camila y yo, Filosofía. A mi me encantaba y a Camila no, osea que me esperé que no parara de molestar y no me dejara escuchar.
Pero en cuanto entró la profesora Ofelia al aula, presentimos que estos profesores no eran los típicos del instituto, donde la mayoría no sabia ni lo que decían. Cuándo empezó a hablar sus ojos se iluminaron y los de todos los alumnos y podría decir con total convicción que todos escuchaban. La mañana transcurrió rápida y sin problemas, pero en clase de Hechizos, sucedió algo paranormal:

-Quiero que sepáis, que el Lado Oscuro está apunto de atacar, por eso cada vez nacen más magos y por eso cada vez hay que ir con más cuidado- dijo la profesora Helena.

Tras decir esto, juro que vi un ángel, un ángel que parecía bueno, pero que con tan solo mirarle a los ojos podías comprobar que era Satanás el diablo. Parece que nadie más lo vio, me tomé por una loca y decidí escuchar qué tipo de hechizos había: curativos, defensivos y de ataque.

-En el primer trimestre estudiaremos los hechizos curativos, en el segundo trimestre los defensivos y en el tercer trimestre estudiaremos un poco acerca de brebajes, mientras que los de brebajes estudian hechizos curativos. Los hechizos de ataque no los estudiaremos hasta dentro de dos años, ya que puede que alguien los utilice para cosas que no debe. Y bueno, empecemos la práctica, mañana tenéis que traer el libro que hay en todas vuestras estanterías llamado ''Cómo curar a un enfermo''. Como seguro que hoy nadie lo ha traído vamos a practicar un poco.

A partir de ese momento nos dio a cada uno una varita de madera y nos empezó a enseñar fórmulas para curar y nos hizo apuntar hasta la palabra más rara que pronunciara.

Eran las tres y las clases ya habían acabado, me encantaba esa escuela, la encontraba estupenda, pero sentía que aún había muchas cosas que no sabía.

Comimos todas juntas:
-He quedado con John- dije.
-¿Para qué?- me dijo Camila-
-Yo que sé, me dijo que necesitaba hablar conmigo.
-No confíes en él, es tonto perdido- me dijo María.
-Es cierto-dijo Lidia- no te fíes de él ni un pelo.
-Pufff...a lo mejor no tendría que haberle contestado.-dije.
-No,no,no,no...tienes que hablarlo con él, pero no lo beses ni nada, mantente distante- dijo Violeta.

-De acuerdo-dije.

Justo lo que más deseaba hacer y me lo habían prohibido, estaba necesitada de amor, tenía que encontrar al chico perfecto y no sabía donde estaba. Había buscado en los sitios más penosos y había encontrados chicos geniales, pero en vez de amarlos les utilizaba, yo era de lo que no hay.

-Bueno, me voy. Haber que pasa.-dije
-¡Suerte!- dijeron todas.Eso me asustó, ¿cómo que suerte?

Llegué al parque Central, él estaba sentado mirando el cielo. Era tan guapo...pero algo me decía que no era para mí, que mi chico aún no había salido de su cajita.

-Hola-le saludé lo más seca que pude.
-Hola-me dijo alegremente.
-Bueno,¿de qué querías hablar?
-Yo amo a Rose.-Eso me dolió mucho,¿cómo podía amar a una zorra así?
-Pues me alegro, porque estás saliendo con ella.
-Pero estuvo mal lo que hice.
-No puede ser...¿desde cuando está mal ponerle los cuernos a tu novia?- dije, me puse a llorar. Lloraba demasiado,¿no?.
-No llores- me dijo con su voz más dulce.
-¿A qué vienes aquí? ¿A restregarme cuanto quieres a esa...?
-No, venía a decirte, que sé como es, que sé que es malvada y que no es muy caritativa con los demás, pero el amor es ciego y yo la amo y ella me ama a mí
-¿Estás seguro de que te ama? ¿Cómo sabes que no te está utilizando?
Ella es capaz de todo para conseguir fastidiar a alguien.
-No lo sé, la verdad me da igual. Solo me importa estar con ella. Pero quiero que sepas que tú también eres importante y que no quiero perderte como amiga-me dijo.
Le di un abrazo, quería besarle, pero sabía que el se apartaría, además cada vez lo notaba más como un amigo, aunque seguía habiendo cierta tensión.

-Yo tampoco quiero perderte- le dije.

Me acompañó a la escuela y se despidió de mi con un beso en la frente.
- No sufras más, encontrarás a alguien que merezca a alguien tan grande como tú.

Le dije adiós con la mano y entré en la escuela y como si el destino lo hubiera querido así, lo vi allí, estaba sentado en el banco hablando con un amigo y se reía,¡Oh, Dios mío!
Su sonrisa era perfecta, sus ojos eran de un verde puro, que recordaba a los prados salvajes y su cabellera rubia tenía un tono caramelo irresistible, entonces lo supe, cuando nuestras miradas se encontraron, querría describirlo lo más parecido a lo que

sentí pero creo que sería imposible, nuestras miradas se juntaron y él se quedo embobado al igual que yo seguramente, sus ojos eran aún más bonitos y como todo chico heterosexual tuvo que bajar la mirada, pero no me disgustó,mucho, al menos sabía que no era gay. Él no era como cuando me enamoré de John, o como la atracción que sentía por David. David...tenía que hablar con él. Subí a mi habitacion con la estúpida sonrisa de una enamorada. Sí, estaba enamorada, Amelia Gómez estaba enamorada. Y eso hacía a Amelia la chica más feliz del mundo.

Capítulo 5 aquí.

1 comentario:

  1. XDtodo el dia llorando madre miaXD pero bueno,está muy bien^^
    Besitos de miel^^
    Alicia

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