sábado, 26 de mayo de 2012

Capítulo 5


Estaba contándoles a mis amigas lo del chico del que me había enamorado, cuando apareció Camila con su novio para fardar, nos cortaron el rollo y ellos estaban de rollo osea que no pintábamos nada, los dejamos solos en la habitación y decidí que tenía que llamar a David.
Marqué el número de David temerosa de que me dijera lo que ya sabia,que era una estúpida o algo por el estilo. Ay, había llegado el momento suspiré y marqué la tecla verde. Oí los pitidos de la llamada, cuando parecía que iba a saltar oí un hola:

-Hola, David. Lo siento.
-¿Qué lo sientes?¿El qué?
-Pues, haberte tratado tan mal.
-No pasa nada,¿estás en la escuela?
-Sí.
-Baja al patio y lo hablamos mejor.
-De acuerdo.

Colgué y bajé corriendo las escaleras, volví a ver al chico del que me habia enamorado y lo vi tan bien que no vi las escaleras y me caí, oí un ¿estás bien? Y perdí el conocimiento.

Puede que el destino lo hubiera querido así, que quisiera que yo supiera su nombre porque me había caído por las escaleras mientras le miraba de forma parética. Cuándo me desperté estaban mis amigas,Niall,David y el chico del nombre que no sé pero acabé sabiendo.

-¿Estás bien? Soy Liam, encantado de conocerte.-dijo con la mirada más tierna y preocupada del mundo, incluso con un dolor espantoso de cabeza podía apreciar lo increíble que eran sus ojos.
-No, no estoy bien, me duele la cabeza un montón.- dije, quedando como una completa subnormal.
Él se rió, ¿de mí? No sé.
-Te traeré hielo.
Mis amigas me dieron un abrazo enorme, me echaron una miradita de si ese era del que me había enamorado y sabiendo que molestaban se fueron.

Vino Liam con una bolsa de hielo y me la colocó en la cabeza con sumo cuidado, estábamos muy cerca el uno del otro, yo debía estar horrible, despeinada, sin maquillar y pálida pero aún así me miró y como si hubiésemos sido novios durante toda la vida y no fuéramos unos completos desconocidos, me besó tierna y dulcemente, muy cuidadosamente. Quizás era muy precipitado pero fue perfecto y me sentí una chica

de 13 años a la que le acababan de dar su primer beso.

-Yo me llamo Amelia- le dije, vale eso sí que sonó estúpido.
-Que bello nombre.-dijo él.
-Gracias-dije con una sonrisa tímida.
-¿Puedo irme ya de aquí?-dije- me duele la espalda de estar tumbada.
-Creo que te tienes que quedar un ratito más aquí,pero no te preocupes, yo te acompañaré.
-Muchas gracias, pero no hace falta, seguro que tienes mejores cosas que hacer.-le dije.
-¿Bromeas? Estar contigo es mejor que cualquier cosa.
-Oh, que mono eres.¿Eres así siempre?¿O solo conmigo?-dije yo convencida de que estaba haciendo un poco de teatro para impresionarme.
-No, sólo contigo.-dijo él.
Y estuvimos 3 horas hablando de como eramos, de donde nacimos, conociéndonos básicamente. Me encantaba, porque él era especial, no era como los demás, primero nos habíamos besado y luego nos habíamos conocido. Era muy romántico.

Él era de Australia, y había venido a América con sus padres cuando era un niño, sonaba tan exótico...cada vez me gustaba más. Tenía 18 años, un escarabajo amarillo descapotable y una casa en Filadelfia. Su sueño era ser médico y viajar por el mundo, por sitios misteriosos como el Sahara o la India. Me impresionaba su valentía y las tres horas pasaron volando.
Entró una enfermera y me dijo que ya nos podíamos ir si queríamos, salimos de la habitación.

-¿Cuándo acaba las clases aquí?
-Tranquila, este sitio también hace de universidad, aún no nos despediremos-me dijo.
Entonces dejé de ser la chica tímida que yo no era, y le dí un beso en los labios.
-Te quiero-le dije, y me marché.
Le oí murmurar un y yo. Pero no lo puede oír bien.

Les conté todo lo que había sucedido a mis amigas.
-Ooohh,¡que mono!-dijo Camila
-Que romántico...-dijo María.
-Ese chico mola- dijo Violeta.
-No lo pierdas, es valioso-dijo Lidia.

Eran como mí psicólogo. Las quería demasiado, si algo le pasara a alguna, no se que seria de mí.

Cenamos una pizza con ensalada César, que se estaba convirtiendo en nuestra favorita

y nos fuimos a la cama con nuestros camisones blancos de nuestro viaje de estudios a Inglaterra, parecíamos el protagonista de ''Pesadilla antes de Navidad'', pero eran muy cómodos y tenían un gran valor sentimental para nosotras, todas las aventuras que vivimos allí en Londres, cuando fuimos a visitar la estación de metro dedicada a Sherlock Holmes y cuando nos volvimos adictas a las novelas de Sherlock Holmes, fuimos a Baker Street,al museo del British Council, a ver la tumba de Tutankhamon...

Nos metimos en la cama y empezamos a dormir. Al día siguiente, desayunamos unas tostadas y nos fuimos a clase, cuando acabaron las clases y de camino a mi habitación me encontré con David:
-Hola.-dije
-Hola,Amelia.
-Tengo que decirte una cosa.
-¿El que?
-Soy retrasada y te utilicé y encima creí que tu me estabas utilizando y te dije todas esas cosas tan feas.
-¿Qué? Te creía mejor persona, fíjate, hasta pensaba que estaba ''enamorado'', pero tu también te puedes perder.
-Lo siento, de verdad, yo no sabía que íbamos a ir tan enserio.-dije llorando.
-Pues bien que no te gustan las bromas.
-David, por favor, déjame ayudarte.
-¿Ayudarme?,¿Ayudarme, a que?
-Ayudarte a encontrar a alguien para ti.
-Para mí, ¿osea, que no me amas?
-Lo siento, pero he encontrado a otro.
.-Osea, que me engañas,me utilizas ,y pretendes ayudarme y que confíe en ti.
-Sí, porque creo que conozco a la persona perfecta para ti.
-Te daré una oportunidad.
-!Oh, dios santo! Eres el tío más bueno que conozco.
-Ya lo sé- sonrió.
-Hoy por la tarde, en la heladería ''Stracciatella per tutti''.
-De acuerdo, no traigas a una psicópata.
-Tranquilo, traeré a la mujer perfecta.

Y me diréis, quien se supone que es la mujer perfecta, lista, porque no creo que sea tan fácil encontrarla, pero,mientras hablaba con David me di cuenta de cosas que había dejado pasar había dejado pasar todas las miradas que Violeta le echaba inocentemente a David, como a mi nunca me había gustado realmente, sino que me había creado una idea equivocada pensando que era amor, cuando era simple atracción, no me ponían celosa y no les daba importancia, cuando lo cierto era, que Violeta era la mujer perfecta. Y si no lo era, estaba metida en un buen lío.


Se lo conté a todas y Violeta me lanzó una mirada de agradecimiento y añadió:
-Ya veremos...-recelosa.
-Será el hombre perfecto, ya verás- dijo Lidia.
-Seguro...Love is in the air...-tatareó la canción María.
Todas nos reímos.
-¿Qué te vas a poner?-dijo Camila, mientras saboreaba una palmera de chocolate.
-Ponte tu vestido larga azul oscuro-dije- te queda genial.
-Sí, pareces una princesa con él, y no te olvides de ponerte el collar, me da la sensación de que los collares hacen un poco de amuletos.-dijo Lidia.
-Venga corre, vístete que llegarás tarde- dije yo.
-Tranquila...-dijo y se marchó a la otra habitación.
-Creo que tiene razón Lidia sobre los amuletos, me he estado fijando, y todos los chicos y chicas de esta escuela llevan un collar o una pulsera o un anillo o un pendiente, algo que parece especial y también parece hecho para cada uno de ellos.-dijo María.
-Joo...no somos especiales-dijo Camila.

Entonces salió Violeta deslumbrante con su vestido azul.

-¡Suerte!-dijimos todas. Y Violeta se marchó con una sonrisa de placer en la cara.

Estuvimos esperando a que volviera mucho tiempo, tanto, que nos quedamos dormidas encima de la mesa redonda, yo oí como entraba, pero no estaba con fuerzas para preguntarle que tal había ido, resople un hola y me volví a domir, yéndome a la cama, gracias a Dios que no era la litera de arriba.

Por la mañana todas esperábamos con impaciencia que nos dijera que había sucedido y cuando se levantó empezamos a preguntar y preguntar:
-¿Qué hicisteis?-dijo Camila.
-Nos tomamos un helado y dimos un paseo- dijo con un montón de suspiros en medio, al final y al principio.
-¿Te besó?-dijo María.
-Sí, me dio un beso, pero valió mucho más que los cientos de besos que han dado.
-¿Te gustó David?-dije yo.
-¿Qué si me gustó?¡Me encantó!
-¿De qué hablasteis?-dijo Lidia.
-De todo, de cómo eramos, de que hacíamos de que queríamos hacer en un futuro, de muchas cosas...
-¿Te dio su número?-dijo María.
-Por supuesto que sí.
-¿Cuándo es la próxima cita?-dije yo.
-Hemos quedado hoy a las nueve, en vez de cenar con vosotras cenaré con él siempre.
-Te echaremos de menos- dijo María burlona.

Violeta frunció el ceño y se hizo la enfadada.
-Conmigo ironías no, ¡eh!-dijo.
Todas nos echamos a reír.
-Hay que vestirse o llegaremos tarde.-dijo Lidia.
-Ostras, ¡es verdad!-dijo Violeta.

Y mientras nos vestíamos yo maquinaba un plan para encontrar el chico perfecto para cada una. Yo ya había encontrado el mío,y quería que todas encontraran el suyo.

Capítulo 6 aquí.

2 comentarios:

  1. ¬¬no me cae bien!!Va de flor en flor,y se creé que tiene derecho a ser cupido!!-.- en fin,tienes un premio en mi blog;)
    Besitos de miel^^
    Alicia

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