domingo, 27 de mayo de 2012

Capítulo 7


Después de todo lo que había pasado, Liam y yo empezábamos a ligotear, pero en cuanto se acercaba un poco a mí yo me alejaba, ¡me había puesto los cuernos, no era tonta!. Lidia había conocido al empollón llamado Harry y se había enamorado, pero Harry era tan tímido que casi no se acercaba a ella.

Niall llegó a las cinco como de costumbre y le dijo a Camila que si podían hablar a solas. María y yo pusimos la oreja en la puerta para escuchar y Violeta y David pasaron de todo, como siempre. En la habitación de al lado se oía esto:

-Camila, lo siento mucho, pero he conocido a otra-dijo Niall.
-¿A otra?¿Me has sido infiel?
-No, no la he besado, casi ni la he tocado, pero me he enamorado y no puedo salir contigo y mentirte de esta forma.
-Bueno,esto significa que hemos roto,¿no?
-Sí, lo siento, eres una chica maravillosa, encontrarás a alguien.

Y así fue como Niall desapareció de nuestra habitación para siempre.

Camila salió llorando.
-No te preocupes, vamos a la piscina, vamos a conocer a un chico y te vas a desahogar-le dije.
-Exacto, ya verás que bien nos lo pasamos-dijo María.

Y nos fuimos las tres sin la parejita enamorada. Y sin ningún chico.

Al llegar a la piscina, menudos monumentos había allí, pero mis amigas tuvieron que quedarse prendadas del mismo, del campeón de Natación, del más guapo y en definitiva del mejor.

-Hola- saludaron ellas. Yo me quedé haciendo piscina para no quedar tan mal como estarían quedando ellas intentando ligar.

-Hola, ¿sois nuevas?-dijo él.
-Sí, somos María y Camila,¿tú eres Tony Himsworth, campeón,no?-dijo Camila.
-Veo que os gusta la natación, estáis informadas-dijo él.
Se rieron como chicas tontas.
-Si, nos encanta tanto que queríamos apuntarnos al equipo.-dijo María con una sonrisa.
-Pues, ¿veis a ese de ahí?, es mi entrenador, él sabrá donde os tenéis que apuntar.
-Nos vemos luego.-dijeron ellas.
-Hasta luego.

Y aquel día mis pardillas amigas se apuntaron al equipo Estatal de Natación.
Estuvimos nadando hasta que él se fue, entonces salieron corriendo se cambiaron y lo pillaron saliendo por la puerta.
-¿El sábado por la tarde estás libre?- le preguntó Camila picarona.
-Sí.
-¿Qué tal en el parque a las cinco?-dijo María para no quedarse fuera de la conversación.
-Perfecto, hasta el sábado.
-Adiós-dijeron ellas.

Cuando él se fue les dije:
-Muy bien, os felicito, os habéis enamorado del mismo tipo, soy la bomba.
-Hicimos un trato, que tu no oíste.
-¿Y qué genial trato es listas?
-Que gane la mejor.
-¿Vais a hacer una competición, haber quien se lo liga antes?
-Exacto-dijo María.
-Dais pena.
-Menos, eh...-dijo Camila.
-¿Qué se te ocurre a ti, lista?.-dijo María.
-Buscar a otros dos chicos, el mundo es un mar de peces, está lleno de chicos, pelearos por ese es una tontería.
-Tú no comprendes el amor-dijo Camila.
-¿Qué si no comprendo el amor? Camila, me gusta un tío con el que no puedo salir por cuestiones de quedar como una chica fácil.
-Bueno,vale, lo comprendes un poco.-dijo María.

Y nos fuimos a la escuela donde le contaron a todo el mundo lo genial que era Tony Himsworth.

Entonces estuve pensando en lo bonito que era el amor y que estaba perdiendo el tiempo con Liam por orgullo y que ya había esperado bastante, subí a mi habitación, no estaba, solo estaban los enamorados y dos chicas (María y Camila) discutiendo sobre cual era la mejor parte de él.

Corrí por las escaleras hasta su habitación, llamé a su puerta y de repente lo eché mucho de menos,me hacía falta me abrió la puerta y le di un beso que duró todo lo que conseguí aguantar sin respirar, fue un momento pasional asombroso y en ese momento la perdí, todos sabréis el que, fue el momento más bonito de mi vida, me encantaba como me trataba, puede que hubiera sido más que amor pura pasión, todos los sentimientos que habíamos intentado ocultar aquellos días, pero volvíamos a estar juntos y eso me hacía feliz.

Bajamos a cenar cogidos de la mano, y no hicieron falta preguntas, pensé que todas las elegidas habían encontrado al chico que buscaban pero no sabía cuanto me equivocaba.

Aquel día por la mañana, estuvimos andando un rato hasta el hospital, estaba contenta, me sentía como una misionera, quizás aquel día le salvara la vida a alguien.

-Os aviso de que según los médicos,y lo que yo les he dicho, sois estudiantes de medicina en prácticas, yo supervisaré vuestros hechizos, y a cada uno os será asignado un enfermo con heridas. ¡Haber si salvamos muchas vidas!-dijo Dafne.

Entramos y se me asignó una niña de 12 años que había sufrido un accidente de tráfico, en coche con sus padres. Intenté ser como un medico, me daba mucha pena hablaba y eso, pero se la veía fatal.

-¿Cómo te llamas, preciosa?
-Julieta.
-¡Que nombre más bonito!-le dije.- ¿Te han contado...-paré de hablar, no le iba a contar que tenía el mismo nombre que una chica de una novela que moría- que es un nombre muy bonito alguna vez?
-Sí.
-Te pondrás bien, yo haré que te pongas bien.
-¿Y mamá?¿Se pondrás bien?-dijo.
-Seguro que sí- le dí un abrazo.-¿Dónde te duele más?
-Aquí- me señaló la cabeza.
-De acuerdo.- Empecé a recitar un conjuro.

Que esa cabecita
tan bonita
este bien curadita
y no duela más
nunca jamás.

Me concentré, vi como se curaba, como ya no le dolía, me lo imaginé todo.
-Ya no me duele-dijo.
-Muy bien-dije-¿Qué es lo otro que más te duele?
-El corazón, echo de menos a mi mamá.
-No creo que pueda hacer nada, pero lo intentaré.

Que este corazón
con un poco de valor
se sienta genial
en este hospital.

-Ya no me duele tanto.-dijo.
-Muy bien, ¿qué te duele ahora?
-Las piernas.-se las miré, tenía una gran herida.

Que esa gran herida
de la pierna se vaya
que salte una valla
y se vaya a Florida.

-Muy bien-dijo Dafne detrás de mi-¿ Te duele algo más, cariño?
-Un poquito el brazo, venga Amelia, te quiero ver en acción, despeinó mi melena rubia ya despeinada.
-Vamos allá.

Le toqué el brazo, adopté una pose de madre le sonreí y dije:
- Esto se dice en España, cuando los niños pequeños se hacen daño.

Cura sana, cura sana
si no te curas hoy
te curarás mañana.

-Ya no me duele nada-dijo, estaba prácticamente perfecta.
-Voy a llamar al médico, haber si ya te puedes levantar a comer algo- dijo Dafne.

Me sentía genial, había curado a Julieta. Dafne volvió a entrar.

-Ya te puedes ir, Amelia, buen trabajo- me dijo.
-Adiós,Julieta.-le dije.

Y me fui a la escuela con la esperanza de encontrarme a Liam.
No había dejado de pensar en él, no sabía como Julieta no se había convertido en Liam.
Subí corriendo las escaleras y entré en la habitación. Liam me miró y sonrió, se acercó a mi.
-Te echaba de menos- le susurré.
-Y yo a ti.
Nos dimos un beso y fui a la cocina a preparar algo, Liam me siguió por detrás.
-¿Dónde está todo el mundo?- le dije.
-Eso esperaba que me dijeras tú.
-Estarás por ahí de juerga.
-Montemos nuestra propia fiesta.
Y nos lo pasamos en grande sin saber lo que había ocurrido.

Capítulo 8 aquí.

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