sábado, 16 de junio de 2012

Capítulo 17

-No te preocupes, ya verás como con el tiempo esto se olvidará.-dijo Lidia.
-Tú sabes perfectamente que no es así.-dijo Violeta llorando.- Y más aún si te ibas a casar con él.
-No sabía como afrontarlo, tienes que entenderlo, el amor es incontrolable, no le puedes culpar por desenamorarse, sería como culparle por ser gay, él no lo eligió.-dije yo.
-¿Es gay?-dijo ella chillando.
-¿No te lo había dicho?-dijo Camila.
-No, solo me dijo que no podíamos continuar, no me dijo porque y…-Violeta hizo algo muy extraño, sonrió, él chico con él que salía y del que estaba perdidamente enamorada, aparte de que se iba a casar con él, la dejaba y ella sonreía.
-¿Por qué sonríes?-dijo María.
-Porqué eso significa que el destino tiene a otro hombre preparado para mí, no he sido yo la que he actuado mal, por tanto es que mi destino no era casarme con él.
-Si eso te hace feliz…-murmuré yo.
-Ya no podemos ir al café de los Hechizos de Amor…-dijo Violeta cambiando radicalmente de tema.
-¿Por qué?-dijo Camila.
-Porqué no sabemos si Charly es malo, tenemos que encontrar otro sitio por aquí cerca.
-Podríamos montar un local.-dijo María.
-Es cierto.-dijo Violeta.
-¿Estáis locas?-dijo Camila- Nos arruinaremos, habrá que contratar a gente y además ¿qué montaríamos?
-Una cafetería-bar.-dije yo.
-¿Y cómo la podemos llamar?-dijo Lidia.
-Uff, no sé…¿qué tal “Helado para dos”?
-¡NO!-dijo María.
-Pues…¿qué tal?…Café “Cuento de Hadas”.
-Sí, ¿y que más?-dijo María.
-Vale, piensa tú, lista.-dije yo.
-River-dijo convencida.
-Suena bien, ¡nos vamos al River!-dijo Camila.
-Sí, nos vemos en el River.-dijo Violeta.
-Pues, River será, pero tenemos que encontrar un local en alquiler.-dijo Lidia, pisoteando nuestras esperanzas.
-Voy a por el periódico que hay en la planta baja.-dije yo.
-Súbelo y mañana lo miramos, que ya son las 3 de la madrugada y me estoy muriendo de sueño.-dijo Violeta.
-De acuerdo, ahora vuelvo.-dije yo.
Me encontré con Liam, por un momento adopté mi pose de inafectiva pero me acordé de que lo habíamos arreglado y salté a sus brazo, salté literalmente, casi se cae al suelo.
-Que agradable sorpresa.-me dijo.
-Ooh, cuanto te echaba de menos…hace mucho que no oigo poesías de Miguel Hernández de tu boca.
-Hace mucho que no oigo nada positivo de tu boca.-me hice la enfurruñada, pero acercó su cara a la mía y nos besamos.
-Bueno, ahora tengo una cosa que hacer, nos vemos mañana.
-Adiós, cariño.

Cogí el periódico y leí en sucesos, estaba pasado, no era del día, joven loca persigue ardilla por el parque para arrancarle el pelo. ¡Qué vergüenza! Menos mal que era el periódico local, que nadie leía, porque sino…
Subí corriendo las escaleras y llegué a la habitación rápidamente, todas estaban durmiendo profundamente, dejé el periódico encima de la mesa y me puse el pijama. Me metí dentro de la cama y empecé a soñar, con un mundo rosa y perfecto donde no había cosas feas ni perversas donde todo era paz y amor, sin tristeza y me hizo sentirme verdaderamente feliz.

Cuando me desperté oí a alguien duchándose y decidí preparar mis cosas para ducharme luego.
Violeta salió reluciente de la ducha.
-Voy a empezar a subrayar los anuncios que nos interesen.-dijo Violeta, al principio pensé ¿qué anuncios? Y luego me acordé del River.
-Vale, cuando acabe te ayudo.-dije mientras entraba en la ducha, una mano me tapó los ojos.
-¿Quién soy, preciosa?-dijo el hombre misterioso.
-Liam.-dije, que bien me sonaba esa palabra, sonaba dulce y romántica, Liam.
-Correcto, su premio es… ¡un beso!
Nos dimos un beso y me metí en la ducha, oí como Violeta le explicaba lo del River y empecé a cantar la canción “Strangers in the night” de Frank Sinatra, me encantaba mi gusto musical, suena extraño pero me gustaba poder apreciar canciones antigua como aquella, me gustaba que también me gustaran las del momento, suena a trabalenguas pero es lo que hay.
Salí de la ducha, me vestí y empezamos a mirar los locales que nos fueran bien, después llamaríamos y miraríamos que tal estaba.

Lidia se despertó y nos contó con gran entusiasmo a quien había conocido:
-Es el chico perfecto para mí, es inteligente, razonable, pensativo y solitario pero anda buscando a su amor verdadero. Además es guapo, no es el típico empollón con gafitas, es monísimo.
-Nos alegramos mucho por ti-sonreí- al fin superas lo de Harry.
-Él era el amor de mi vida, y nunca lo superaré no habrá nadie como Harry pero aprenderé a vivir sin él.-dijo Lidia, melancólica.
-No sabia que sentías tanto por él.-dijo Violeta.
-Llevo enamorada de él antes de conocerlo, lo veía en sueños, él era para mí.
-Bueno, seguro que con él te va bien.-dijo Camila.
-¿Cómo se llama?-dijo María.
-Mark.
-¿Mark? No me gusta su nombre.-dijo Violeta.
-Pues menos mal que no es el tuyo.-dijo Lidia enfadada.
-Sabéis, creo que iría genial que a final de curso nos fuéramos a Paris de viaje.-dijo María, soñadora.
-Sería increíble, seguro que conocéis a alguien especial.-dije yo.
-Especial significa que sepa hacer el mejor beso francés, ¿no? Para mí eso es muy especial.-dijo Camila, juguetona.
-Venga, ahora en serio, ¿os apetece?-dijo María
-Yo nunca he salido del país y dicen que Europa es muy bella.-dijo Violeta.
-Yo me apunto, tenemos que empezar a comprar el billete porque el tiempo se va acabando, solo faltan 2 semanas para que se acabe el curso.-dije yo.
-Y hay que estudiar para selectividad.-dijo Lidia.
-¿Qué día iríamos?-dije yo.
-Puf, no sé.-dijo María.
-Una semana después de que se acabe el curso.-dijo Camila.- Así nos da tiempo a celebrarlo y cuando nos cansemos de Newport volvemos.
-Está bien, hay que comprar el billete.-dijo Violeta.
-Yo me apunto, ¡eh! Que sino hacéis burradas.-dijo Liam, abrazándome.
-¿Cuánto tiempo nos iremos?-dije yo.
-¿Una semana?-dijo María.
-Sí, una semana está bien.-dijo Camila.
-Por cierto, pasado mañana me voy a Dallas.-dijo Liam.
-¿A Dallas? ¿Para qué?-dije yo.
-De viaje de estudios, vamos allí a perder un poco el tiempo.-dijo Liam.
-¿Cuánto tiempo?-dije.
-5 días, no te abandonaré, tranquila.-dijo él.
-Ya lo sé, me quieres demasiado.
-Y tú te lo crees demasiado.
-Sabes que no es verdad.-le di un beso en la boca, corto.
-¿Ves? Siempre me tientas, me das una mierda de beso y luego ¿qué?
-Una mierda, ¿a qué no te doy más besos? Ya verás lo que es una mierda, ya… Te la meteré en la boca.-todas se rieron.
-Amelia siempre gana en las peleas.-dijo Camila.-lo siento, tiene demasiado talento.
El día transcurrió rápidamente y en cuanto me di cuenta estaba en la estación de autobuses dándole un beso de despedida a Liam.
-Cariño te echaré de menos.-le dije.
-Sabes que yo también.
-Tú mucho menos, yo prácticamente, muero sino estoy cerca de ti.
-No seas exagerada, aquí el romántico soy yo.
-Lo siento, te robo la personalidad, ahora me toca a mí.
-¿Y como se roban personalidades?-me preguntó.
-Así.-le di un beso- Venga, guapo súbete que no llegarás a Dallas por mi culpa.
-Por tu culpa nunca, gracias a ti.-se marchó a paso lento como si quisiera hacer ese momento más largo y se subió al bus.
Vi como me mandaba besos en el aire y me despedí de él con la mano.
Y entonces, de la nada, apareció un chico, alto, moreno, con los ojos oscuros y pinta de extranjero.
-Hola.-dijo en un precioso acento italiano.
-Hola, ¿Puedo ayudarte en algo?-dije con una enorme sonrisa, él me miró y me sonrió, casi me desmayó cuando lo vi sonreír, era guapísimo.
-Más bien en muchas cosas, me he perdido, ¡mamma mia! Es imposible encontrar mi hotel en el mapa.- me reí de su gran expresividad.
-No te preocupes, llevo viviendo aquí desde que nací y otras cosas no, pero Newport me lo conozco bastante bien.
-Está en el puerto, pero no sé como llegar, el número 13 enfrente del mar.
-Creo que ya sé cual dices, está un poco lejos, pero tranquilo, te acompaño, no tengo nada mejor que hacer.
-Muchas gracias, de verdad, no tenía ni idea.- Pero supe enseguida que era un chico especial, que aquello lo había hecho él a propósito para conocerme y la verdad es que había dado resultado.
-Eres italiano, ¿no?-le pregunté.
-Sí, soy de Sicilia, y desde pequeño siempre he querido ir a America, me he venido a vivir aquí, porque voy a empezar en la universidad de Newport cuando empiece el curso y, hasta que mi casero no tenga el piso libre tengo que ir a un hotel.
-Se me ha olvidado preguntarte algo muy importante, ¿Cómo te llamas?-dije yo.
-Ah, sí, me llamo Leonardo, pero me puedes llamar, Leo.
-Yo me llamo, Amelia.
-Amelia no es un nombre americano.
-Ya, es que mis padres son hispanos y me pusieron un nombre en español, muchas veces me gusta leer en español o hablar con algún turista en español porque me recuerda a mi infancia, a mis abuelos, no sé…
-El español se parece mucho al italiano.-dijo él.
-El italiano es más bonito, es el idioma del amor.
-Ese es el francés.
-No, el francés es el idioma de “ten cuidado que te tiro un gapo”, porque siempre están con jjjjjjjjjjjj o con rrrrrrrrr, dan un poco de asco, demasiado nasales.
-Un día te tengo que invitar a comer pasta en mi casa.
-Cuando quieras, ¿te va bien mañana?
-Mañana estaré en el hotel, pero te puedo invitar a un restaurante.
-¿En serio? Muchas gracias por la oferta.
-Siempre es un placer acompañar a señoritas tan bellas para comer.
-Siempre es un placer que te halaguen.-me puse roja y sonreí.- Ya hemos llegado, ¿nos vemos mañana a la una aquí?
-Por mí perfecto.
-Adiós, Leo.
-Ciao, bella.

No paraba de pensar en él, vale no era romántico, pero era espontáneo y seguro de sí mismo, me fijé en como iba vestido, llevaba una chupa negra y una camisa blanca ajustada que le marcaba los abdominales, no se parecía en nada a Liam, Leo era varonil y extrovertido y Liam era más romántico y cerrado, pese a que era muy extrovertido dentro de lo que cabe.
No podía romperle el corazón así a Liam, porque en el fondo me seguía gustando, pero Leo formaba parte de mi corazón ahora y no sabia que hacer.

Llegué a la escuela y me duché otra vez, estaba sudada y agotada de caminar, empecé a cenar y mis amigas se unieron.
-He conocido a alguien.-dije.
-Uuh, ¿a quién?-dijo Camila.
-A un italiano guapísimo.-dije.
-¿Me lo regalas o ya te has enamorado?-dijo ella con naturalidad.
-Ese es el problema, que me gusta pero no quiero perder a Liam, no los puedo tener a los dos, pero es lo que me gustaría.
-Eso es difícil, hacer tríos nunca funciona, siempre hay uno que se pone celoso y acaba todo mal.
-Yo ya salgo oficialmente con Tom.-dijo Lidia, contenta.
-¡Qué bien, nos lo tienes que presentar!-dijo María.
-Hemos quedado dentro de 2 días aquí, así os lo presentaré.-dijo Lidia.
-¡Qué ganas de conocer al rey de tu corazón!-dijo Camila.
-¿Lo habéis…?-dijo María, burlona.
-Sí, pero no sé como la gente se vuelve tan loca, es una tontería.-dijo Lidia.
-Uy, eso es que no hay atracción, siempre suele ser la mejor experiencia de la vida y esta va y dice que es una tontería.-dice Violeta, extrañada.
-No seas cruel, puede que su relación no esté basada en eso sino en otras cosas…-dije yo.
-¿En qué cosas?-dijo María.
-Eso ya no es cosa nuestra.-dije yo.

Acabamos de cenar y nos fuimos a la cama, yo como la mayoría de los días estaba agotada, echaba de menos a dos personas y por un lado deseaba que fuera mañana para poder ver a una de ellas, y por otro lado deseaba que se olvidara de mí para no confundirme más de lo que estaba, seguí leyendo “97 formas de decirte te quiero” y cuando ya había leído unas 10 páginas me quedé dormida.

Capítulo 18 aquí.

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