sábado, 16 de junio de 2012

Capítulo 19

Llegué a casa como cualquier otro día, estaba nerviosa porque faltaban un día para que llegase Liam de Dallas. Y cuando entré, vi a todas mis amigas con la mayor cara de disgusto que pueda haber.

-¿Qué ha pasado?-dije yo.
-Es Lidia.-dijo María, casi llorando.
-Ha dejado una nota.-dijo Camila.-Léela María.
-Queridas Elegidas:
Llevamos muchos años juntas y sé que os echaré de menos, pero dentro de mí siento que debo cambiar, que debo madurar y dejar esta amistad.
Yo siempre fui la menos integrada en el grupo, pero aún así siempre os quise, el problema es que he encontrado al grupo que necesito, con ellos estoy mejor, más tranquila y aunque preferiría no elegir, sé que en el fondo no puedo porque mis nuevos amigos los he conocido a través de mi novio y mi novio es del Lado Oscuro ,os resultara un golpe bajo, pero de alguna forma creo que pienso como ellos, vosotras nunca lo comprenderéis pero aquí os dejo mi carta de despedida.

4 abrazos, Lidia.

P.D: Os he dejado un detalle en la cocina.

-No puede ser, Lidia, en el Lado Oscuro…- nos dirigimos todas a la cocina y abrimos el paquete.
-Una tabla periódica, ¡yupi!-dijo Camila, con falsa ilusión.
-Lo ha hecho con cariño, Camila…
-Leamos la nota.-dije yo.
-Seguro que esto jode mucho a Camila, ajajaja!!-leyó Violeta.
-Es terrible, pero la hecho de menos.-dijo Camila.
-Tranquila… Algún día entrará en razón, verás que las cosas no son de color rosa y se dará cuenta de que amigas como nosotras, pocas…-dijo Violeta.

Entonces se oyó el teléfono sonar.
-Voy yo.-dije.
Miré quien era, Liam. No sabía si podría seguir mintiéndole, pero quería que disfrutara de su viaje.
-Hola, amor.-me dijo en tono meloso.
-Hola.-dije yo un poco cortada.
-Mañana a las 2 estaré de vuelta, espero verte en la estación.
-Claro, que sí.
-Te echo de menos, echo de menos lo bien que lo pasábamos juntos, este viaje es horrible sin ti.- Mi corazón dio un vuelco y me entraron ganas de vomitar, había sido una pésima persona, romperle el corazón a alguien así… ¿Cómo se me había ocurrido? Pero si algo tenía claro en aquel momento, era que aunque Liam me gustase, Leo le daba 3 vueltas y mi corazón no podía eludir sus encantos.
-Yo también te he echado de menos.- ¡Menuda mentira acababa de soltar, no sabía ni como me había salido!- Espero verte pronto, tengo que contarte muchas cosas.
-Yo también quiero verte pronto, te he preparado una poesía de Miguel Hernández, para que me recuerdes hasta mañana.

Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos,
Que son dos hormigueros solitarios,
Y son mis manos sin las tuyas varios
Intratables espinos a manojos.

No me encuentro los labios sin tus rojos,
Que me llenan de dulces campanarios,
Sin ti mis pensamientos son calvarios
Criando cardos y agostando hinojos.

No sé que es de mi oreja sin tu acento,
ni hacia qué polo yerro sin tu estrella,
y mi voz sin tu trato se afemina.

Los olores persigo de tu viento
Y la olvidad imagen de tu huella,
Que en ti principia, amor, y en mí termina.

-Precioso.-dije llorando, no porque me conmoviera, sino porque él era una gran persona y no se merecía esto, pero habría que aguantar hasta mañana.
-Prefiero no hacer esta llamada más larga, adiós.
-Adiós, cariño.-y oí como su respiración se aceleraba al oír de mis labios ese común piropo.
-Te quiero.-dijo en un susurro y colgó.

Oí los pitidos constantes de la línea que señalaban que la llamada había acabado y cerré los ojos con fuerza. De mis ojos calló una lágrima, pequeña y remolona iba bajando por toda mi cara.

-¿Muy duro?-dijo Camila dándome un abrazo.
-Sí.-dije yo.
-No te preocupes, mañana se lo contarás todo y te sentirás mejor.-dijo Violeta detrás de ella.
-Ya verás como se olvida de ti y no sufre, engañar no es tan malo.-dijo María.
-No, no es tan malo…-dije ironizando.- Solo le he estropeado la vida a un chico, ah, y por cierto no lo sabe, osea que no solo le he engañado sino que también le he mentido.
-Más o menos mentir y engañar es lo mismo osea que cuenta como una.-dijo María.
-Es verdad, exagerada, que eres una exagerada, se le acabará pasando, además chicos tan sensibles no te convienen, que luego hay peligro y se ponen a llorar.-dijo Camila.
-Sabes que no es cierto para nada…-dije yo riendo.
-Sé que es completamente verdad.-dijo, nos dimos un abrazo de grupo, un poco más pequeño que otras veces, pero igual de unido.

Pusimos la radio y empezamos a cantar “Forever Young” de Alphaville.

-Forever young, I want to be forever young…

Cenamos en un mexicano y nos fuimos a dormir.

Al despertarme, miré el reloj, eran las nueve y media. Me levanté y me hice unas tostadas con mermelada y mantequilla.

-Buenos días, Amelia.-me dijo María somnolienta, con un libro en a la mano.
-¿Ya empiezas a estudiar?-le dije.
-No… Lo voy a guardar para el año que viene, ¡pues claro!-me dijo.
-Hoy te has levantado de mal humor…
-No, simplemente no está de buen humor.-dijo Camila por detrás.- ¿Y el beso de buenos días que, se perdió por el camino?-acercó la mejilla a nuestros labios y el beso se dio solo.

La mañana pasó rápidamente, le envié un mensaje a Leo diciéndole que hoy cortaba con Liam y empecé a estudiar.

No sé porque, a la 13’30h la televisión se encendió y justo, como si alguien lo hubiera querido así, cuando desvié la mirada de mis apuntes de Geografía en la pantalla dijeron:
-Buenos días, hoy ha ocurrido algo, muy grave, un tren que iba desde Dallas hasta Newport ha tenido un problema en el motor y ha ocasionado la muerte de todos los estudiantes de Newport que estaban de viaje de estudios en Dallas y que tenían que llegar a Newport hoy a las dos.

-Es él, seguro, se ha muerto, se ha muerto y yo…-me puse a llorar.
-Estas cosas pasan.-dijeron ellas.
-Tenéis razón, todos los días alguien engaña a su novio, le esconde la verdad hasta que cuando se lo va a decir su tren tiene un problema y se muere.
-Bueno, vale, estas cosas no suelen pasar muy a menudo pero… a alguien le tienen que pasar y se ve que el destino te ha elegido a ti.-dijo Violeta.
-Llama a Leo, él te ayudará, los novios siempre suelen ser de gran ayuda.-dijo Camila.
-¿De gran ayuda? Pero si le puse los cuernos a Liam con él.
-Me estás diciendo que no tienes ganas de verlo, de abrazarlo, de besarlo…-dijo María.
-De acuerdo, no sigas. Le llamaré.

Marqué el número de teléfono de Leo y en seguida oí su acento italiano.
-Hola, nena, ¿qué ocurre?
-Pues…verás-y se lo conté todo, TODO, me desahogué, eran tan…
-Ahora vengo, ¿vale?, no te preocupes.
-Date prisa.

En 10 minutos oí la llamada a la puerta y, al entrar, María, Camila y Violeta se le quedaron con una cara sorpresa enorme. Les oí susurrar “Como se luce Amelia ligando”. Les sonrió como solo él sabia sonreír y se acercó a mí.
Le besé en los labios, mojados de las lágrimas, que aún seguían cayendo y él me cogió de la cintura con sus firmes y fuertes manos, me sentía especial cuando estaba con él, pero tampoco podía disfrutar mucho de aquello sabiendo que mi novio se acababa de morir.

-No te preocupes, ¿cuándo es el funeral?-me dijo.
-No lo sé, la esquela saldrá mañana y seguramente allí ponga cuando es.
-¿Le querías?
-Sí.
-¿Cuánto?
-Mucho.-me miró con cara de tristeza disimulada.- pero a ti más, a ti te quiero hasta el infinito.
-Ya lo sé, pero es que yo te quiero más aún. Porque yo no te quiero, no puedo querer a alguien, puedo querer algo y yo a ti te amo.- nos fundimos en un beso.
Y empecé a llorar por Liam, nos pasamos toda la tarde abrazados, yo llorando y él mirándome, a veces pensaba que mentalmente me estaba pintando y otras, simplemente que se había quedado empanado y que estaba a punto de dormirse.

Mis amigas pasaron unas cuantas veces, como dirían ellas “mirando el paisaje”.

Todas las tardes eran parecidas, por la mañana estudiaba mucho, bastante, demasiado y por la tarde lloraba por Liam abrazada a Leo, él era bueno como él pan, yo le contaba lo maravilloso que era y como siempre se había preocupado por todos, como se ponía celoso y rompíamos, y Leo en vez de ponerse celoso, me sonreía y me decía que le hubiera gustado conocerlo.
El tiempo pasaba y llegó la selectividad, fue dura, pero cayeron temas que todas nos sabíamos bastante bien y las notas fueron buenas.
Ya no lloraba por Liam, había comprado una vela gigante de color rojo, porque siempre había pensado en él como rojo. Y la vela lloraba por mí, la vela se quemaba y me representaba a mí aquellas tardes perdidas y rutinarias.

-Falta una semana para París, ¿Leo viene?-dijo Violeta.
-Sí, pero él se irá antes para dejarnos a solas haciendo bobadas femeninas.-dije yo.
-No son bobadas, son técnicas de diversión.-dijo María.
-Pues claro que sí María.-dije yo.

Apareció Camila cantando Price Tag de Jessie J.

-Que chicas, ¿hablando de París? Yo quiero ir a la torre Eiffel.
-Tú no, Camila, todo el mundo quiere ir a la torre Eiffel.

Y entre sueños, ideas, poemas y canciones, nosotras, las ya no tan Elegidas, más mayores pero no tan maduras planeábamos el viaje de nuestros sueños, ese viaje que todo el mundo tiene, cada persona diferente, algunos a Australia a ver un canguro, otros a Japón a comer sushi y otros, como nosotras a París, a enamorarse.



El día se acercaba y nosotras ya estábamos preparadas para emprender cualquier aventura, para superar los obstáculos y, incluso si hacía falta, pilotar el avión.

Capítulo 20 aquí.

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