miércoles, 4 de julio de 2012

Capítulo 26

-¡Mirad lo que he encontrado!-gritó María.
-¿¡El qué!?-dijimos todas.
-Ahora os digo cartas del UNO y me partís la cara.-dijo María riéndose.
-Venga, ¿qué has encontrado?-dije yo, Leo se había ido hacía poco y estaba pensando en él.
-Una carta para nosotras en su cajón, tiene la dirección de nuestra antigua Escuela puesta, pero parece que no se atrevió a mandarla.-dijo María.
-Léela.-dijo Violeta.
-Empiezo:

Queridas chicas, vosotras no me debéis conocer de nada, vuestros padres, por desgracia, murieron jóvenes, pero yo me acuerdo de vosotras muchísimo, sois lo único que me quedáis, os envié a un internado sin dar muchas explicaciones porque no quería que cuando me muriera sufrierais, sé que todo el mundo muere y que en la vida el sufrimiento es una rutina, pero lo prefería así. Como no creo que me atreva a enviar esta carta, esto significa que estoy muerta y que vosotras os habéis interesado por saber de vuestro pasado y habéis rebuscado entre mis cosas. No os voy a contar nada en esta carta, simplemente que rebusquéis bien y encontraréis aquí todo tipo de cosas que os harán saber sobre mí y sobre vuestros padres. Cartas de un enamorado, no me da vergüenza decir que estuve enamorada de todos vuestros padres y que odiaba a vuestras madres, siempre pensé que no merecían a vuestros padres. Cuando leáis todas las cartas los conoceréis. No os echéis atrás y sed valientes.

-Hay que seguir buscando.-dijo Camila.
Y nos pasamos toda la noche buscando cartas con música de los Beatles de fondo. Encontramos cartas, hablaban de cosas insustanciales, como les iba la vida, que se contaban…
Toda la información relevante que encontramos la apuntamos en una hoja.
Padre de Camila:
-De origen indio. Fotógrafo.
Padre de Violeta:
-De origen ruso. Abogado.
Padre de María:
-Puro español. Médico.
Mi padre:
-Origen francés. Policía.
De nuestras madres solo sabemos que eran estiradas y cariñosas.

-Si os digo la verdad, ya no me parece tan emocionante buscar información, eran familias normales que cogieron un vuelo a Miami y se mataron mientras nosotras estábamos al cuidado de una niñera en una escuela de verano. Éramos normales, pero su muerte nos marcó.-dije yo.
-Yo tampoco quiero seguir buscando.-dijo Camila.- Mi padre era un simple fotógrafo de bodas que nunca cumplió su sueño de hacerse famoso.
-Mi padre era un burdo abogado.-dijo Violeta.
-Y el mío es médico, no creó que muy bueno, porque según las cartas siempre estaba enferma debido a la mala alimentación.
-Y el mío era un poli, de estos que te miden si vas borracho. No salvó vidas ni descubrió crímenes.
-¿Sabéis que es lo que tenemos que hacer?-dijo Camila sonriente.
-¿Qué?-dijimos todas.
-¡Disfrutar!-dijo ella y se marchó chillando, nosotras hicimos lo mismo chillando disfrutar. Corrimos por todo el bosque.
-La vida son dos días.-dijo Camila y volvió a salir corriendo en dirección al lago.
Nos bañamos y tiramos al lago con ropa. Nos lo pasamos tan bien… Hacía tiempo que no disfrutábamos de tener 18 años. Éramos jóvenes.
-Ahora en serio, ¿sabéis lo que tenemos que hacer? Pintar la casa, dejarla bonita y ponerla en venta, irnos a vivir a otro sitio y vivir aventuras. Enrollarnos con todos los tíos de barrio, emborracharnos, fumarnos un porro, da igual, solo un día, disfrutar…-dijo Camila, no parecía ella, parecía más madura, estaba harta de hacer siempre lo mismo.
Nos cambiamos y fuimos al bar, llamamos al dueño del bar y le dijimos que nuestra pequeña aventura había acabado. Llamamos a una inmobiliaria para decirle que poníamos en venta la casa del lago. También llamamos a Leo para que ayudara en la casa y estuvimos pintando, limpiando y muchos más gerundios.
En una semana la casa había mejorado y vino a visitarla una familia rica.
Al pasar 2 semanas nuestro trabajo ya había acabado y simplemente íbamos al lago, de vez en cuando llamábamos a Leo para discutir lo de a que sitio nos íbamos a vivir la vida.
Y un día, buscando en Google Maps lo encontramos.
CHICAGO.
-Yo creo que es la mejor ciudad, porque dicen que NY es muy sucia.-dijo Violeta.
-Leo lo que dice en Wikipedia de Chicago.-dijo María-

Chicago, conocida coloquialmente como «Second City» («la segunda ciudad») o «Windy City» («la ciudad del viento»), es la tercera ciudad con mayor número de habitantes en Estados Unidos, detrás de Nueva York y Los Ángeles.
Chicago se encuentra en el estado de Illinois, es la sede del Condado de Cook 2 a lo largo de la costa suroeste del lago Míchigan. Forma parte del Área metropolitana de Chicago, una conurbación integrada además por los condados periféricos.

-¿Qué puñetas es una conurbación?-dijo Camila.
-Ni idea, pero hay que escribir una carta a la universidad de Chicago.-dije yo.
-Comprar los billetes de avión.-dijo María.
-Encontrar un sitio en el que vivir.-dijo Violeta.
-Y no os olvidéis de enseñar esta casa a todos los compradores.-añadió Camila.
-¿Y Leo que hará?-pregunté yo.
-Puede intentar vender su casa.-dijo Camila.
-Creo que es alquilada.-dije yo.
-Pues que se venga aquí, a perder el tiempo y a ayudarnos a todas.-dijo María.

Poco a poco cada una acabó de hacer su trabajo, yo envié la carta y, gracias a nuestras buenas notas y que era una universidad privada, conseguí matricularnos a todas nosotras y a Leo en la universidad.
María compró los billetes a Chicago.
Violeta encontró una casa grande y preciosa en el centro de Chicago, en la que quedamos para firmar el contrato al llegar.
Camila consiguió vender la casa a un buen precio gracias a su labia.
Y Leo nos ayudó a todas a conseguir escribir la carta, comprar el billete, encontrar la casa y vender nuestra casa.

Estábamos todos tumbados en el sofá y esparcidos por los sillones.
Me acerqué a Leo y le di un beso.
-¡Chicas, ya solo queda una semana!-dije yo.
-No me lo recuerdes, que me pongo nerviosa.-dijo María.
-Podemos volver a bañarnos en el lago.-dijo Camila.
Pero antes de que nos diera tiempo a levantarnos oímos el teléfono sonar.
-Lo cojo yo.-dije.
-Hola, Amelia, espero que os lo estéis pasando bien en vuestra nueva vivienda.-dijo Dafne al otro lado de la línea.
-Hola, Dafne, sí, pronto nos marcharemos a vivir a Chicago.-dije yo.
-Bueno, pues tengo buenas noticias, los del lado Oscuro se rinden, la magia desaparece de nuestras vidas.-dijo Dafne.
-¿Cómo?-dije yo, sorprendida.
-Pues que los magos estaban creados para hacer el bien, pero después de lo que paso con los del Lado Oscuro preferimos eliminar la Magia. Mucha gente vive sin Magia y nosotros debemos aprender a vivir sin ella.
-Pero, la Magia ha salvado a mucha gente.-dije yo.
-Ya, pero también ha matado a mucha otra. Es mejor que el mundo se equilibre solo, sin Magia. Por eso quiero que sepáis que esta noche es luna llena y que en el mismo momento que suenen las 12 campanadas la magia se habrá acabado.
-La echaré de menos.-dije pensando en las dos veces que me había salvado y las otras veces que había salvado a alguien.
-Todos la echaremos de menos, pero es así. Díselo a tus amigas y vive como una adolescente normal.
-Bueno, ahora ya no somos adolescentes, ya somos jovencitas.-dije yo.
-Pues disfruta de la juventud.-dijo ella melancólica.
-Adiós, Dafne.-dije mientras colgaba el teléfono.
-Adiós.-oí decir a Dafne.
-¡Chicas!-dije, todas y Leo se acercaron a mí.- Se acabó la magia.
-¿Magia?-dijo Leo.
-Ehem, sí… Magia.-dije yo.
-¿Por qué no me lo habías contado?
-Pensé que no tenía importancia.
-Confío en ti, sabes, osea que lo dejaré pasar.-me dijo, le di un beso y susurré un “lo siento”.
-Bueno, si la parejita ya acabado de besarse, queremos una explicación lógica.-dijo Camila.
-Pues que los del Lado Oscuro se rinden y Merlín va a quitarle la Magia a todos los magos del mundo para que no provoque más problemas.
-Bueno, la verdad, me da igual.-dijo Violeta.
-A mí también.-dijo Camila y María simplemente asintió.

Después de aquél día las tardes pasaron lentas para nosotras y 3 horas antes de coger el vuelo, cuando estábamos en el coche para ir al aeropuerto, María dijo:
-¿No vamos a decirle nada a Lidia?
-Tienes razón, hay que llamarla. Era amiga nuestra, no podemos desaparecer así del mapa.-dije yo, cogí el teléfono, puse el manos libres y empezamos a escuchar los pitidos.
-Hola, Amelia.-dijo Lidia como si no hubiera pasado nada entre nosotras.
-Hola, Lidia, nosotras te queríamos decir que nos mudamos, y nos queríamos despedir de ti.
-¿A dónde os vais?-dijo Lidia, tranquila. Estaba rara, como si se hubiera fumado un kilo de marihuana.
-A Chicago.-dijo Camila.
-Que guay…-dijo Lidia con poco entusiasmo.
-¿Lidia, tú no fumas, no?-dijo Violeta superando su timidez y convirtiéndola en preocupación.
-Muy poco, no os preocupéis, es por el estrés. Ya no salgo con aquél chico que os dije. Ahora salgo con George.
-¿Harrison?-dijo Camila riéndose.
-Pues te sorprendería el parecido que hay.-dijo Lidia.
-Bueno pues si no tienes nada más que contarnos, adiós.-dijo María.
-Sí, hay algo, buen viaje, no os olvidéis de mí.-dijo Lidia con el mismo tono de voz pero con la forma de hablar de la Lidia que conocíamos.
-Adiós, te echamos de menos.-dije yo. Y colgué.
-Está rarísima.-dijo Camila.
-Parece una verdadera yonqui.-dijo Leo.- Sin ofender.
-Si tienes razón.-dijo Violeta llorando.- No deberíamos haberla dejado marchar.
-Nosotras no podíamos hacer nada, ella desapareció. ¿Lleváis todos las maletas?-dije yo.
-Sí.-dijeron todos.Habíamos encargado un camión para que lo llevara todo a Chicago y nosotros solo llevábamos unas maletas con una muda de ropa, champú y gel.
-Pues animaos, ¡nos vamos a Chicago!-dije yo.
Y fuimos camino al aeropuerto. Cogimos ese vuelo y nos preparamos para ir a
Chicago.

Capítulo 27 aquí.

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