miércoles, 5 de septiembre de 2012

Capítulo 42

La decisión estaba tomada, estaba enfrente de la puerta de la universidad observando a un estudiante fumar.

 Aparecieron Leo y poco después Liam.
-Te quiero.-le dije a Leo.- Eras un gran novio y estoy seguro que miles de chicas darían lo que fuera por acariciarte, por dormir contigo, por saber que las quieres.
Le dí un beso.
-Pero creo que yo no soy esa chica, que yo no te valoro lo suficiente, que hay alguien ahí afuera esperando que la mires. Un día dijimos que esto era “Amor y mucho más…”, pero puede que fuera simplemente una equivocación.
Leo me miró a los ojos con tristeza y se marchó hacia la parada de autobuses.
-Liam, tú también eres perfecto, los dos lo sois. Pero me he parado a pensar que significa el amor y creo que la atracción es la base, en eso se diferencia tu mejor amigo y tu novio, en la atracción. En que uno te enamora y al otro lo adoras. Puede que Leo sea mejor que tú, pero tú fuiste el que consiguió arrebatarme su amor después de haber perdido la batalla, no te rendiste. Te quiero.

Liam se quedó en silencio.
-Amelia, puede que me arrepienta de esto. Pero fuiste una zorra y necesito asegurarme de que sufras por lo que me hiciste.
Sé que no está bien pero es la única forma de deshacerme de esta sensación de subnormal profundo.
A nadie le gusta descubrir que tu novia te ha puesto los cuernos, a nadie le gusta despertarse todos los días pensando que no vale la pena vivir, que es mejor tirarte por un puente y que no hay nada que te aferre al mundo.
No tienes amigos y vives en el culo del mundo, un tipo moreno y con acento italiano te arrebata a tu novia y ¿qué es lo único que puedes hacer tú?
Nada, llorar hasta ahogarte en tus propias lágrimas, sangrar hasta no sentir el dolor. Tú no has pasado por ese dolor y creo que es importante que eso ocurra.
-¿A qué te refieres, Liam? ¿De qué estás hablando?-dije yo tartamudeando y con ganas de llorar.
-A que yo también te he puesto los cuernos, y justo después de un precioso discurso de amor, ¿duele?
-Liam, este no eres tú, ¿qué has hecho? Eras un buen tío y te estás estropeando, te estás volviendo loco.
-Loco por ti, por ti y todo lo que me hiciste. Pero contéstame ¿te duele o te sigo contando? Es más guapa que tú, más lista, simpática y además es leal, no se va con el primero que le guiña un ojo y le pregunta algo. No es una zorra como tú.
-Aquí el único putón eres tú. ¿Qué si me duele? Sí, me duele. Estúpido imbécil de mierda, estas cosas duelen. Sobretodo cuando te las hace la gente a la que quieres con intención de hacerte daño.-dije yo chillando y llorando. - No me esperaba esto de ti, una puñalada trapera, cuando confiaba en ti, te di una oportunidad y te ayudé, te acerqué a mí y puse en peligro mi relación por ti. He hecho daño a Leo por tu culpa, porque eres un egocéntrico de mierda.
Liam se rió a carcajadas.
-Entonces he conseguido mi propósito, estás igual que yo, quizás debería haber invitado a tus amigas de viaje para estropear las cosas un poco más, pero creo que mi venganza ha sido suficiente.
-Liam, aunque estés loco, quiero decirte que te curarás y te volverás buena persona, no volveré a confiar en ti, pero quiero decirte que te quiero. Fuiste un buen amante y un buen novio.
La sonrisa de Liam desapareció y le oí susurrar, “eres demasiado buena, Amelia Darío, demasiado.”
Entré en la universidad dispuesta a asaltar el baño más cercano y me fijé en que el chico que fumaba seguía allí mirando la escena con una sonrisa burlona en la boca. Imbécil.
Me lavé la cara, me serené y intenté pensar en cosas bonitas, pero no pude. Entré en clase justo cuando sonaba el timbre que indicaba que empezaba la segunda clase. Podría haberme ido como Leo, pero era el segundo día y no quería faltar, no quería que eso me afectara. Si iba a casa me quedaría dándole vueltas y más vueltas y llorando, era mejor estar aquí, con mis amigas.

Finalmente llegó la hora de comer, y nada más sentarme noté la mirada de todo el mundo clavada en la puerta del comedor, era una chica alta, rubia, con los ojos verdes, las piernas muy largas, el pelo brillante y voluminoso, una mirada altiva, unos pómulos marcados, unos labios carnosos y seguramente una talla 90-60-90.
En cuanto entró la envidié.
-¿Quién debe ser su novio? ¿Un modelo de colonias?-dijo Camila poniéndome de buen humor por un segundo.
-Sí, seguramente el de Hugo Boss.-dije yo.
-Seguro que el pegote rubio enseguida le lamé el culo para que se siente con ellas.
Noté que aquella chica buscaba algo con la mirada, algo o alguien y que se fijó en mí con una mirada presumida y de odio. Caminó hacia nuestra mesa para mi sorpresa.
-¿Alguien la conoce?-les pregunté al resto.
-No tengo ni la más mínima idea de quien es.-dijo Camila.
-Hola.-dijo ella con una voz de falsa amabilidad.- Soy la novia de Liam.
-Hola, soy la novia de Epi.-dijo Camila.- Aunque le puse los cuernos con Blas.
-Muy gracioso,¿y tú eres?-dijo ella.
-La novia de Epi, ¿cuántas veces tengo que repetirlo? Ganaba mucho dinero con lo de Barrio Sésamo, más que Liam.-dijo ella riéndose.
-Sí, bueno, dejémonos de tonterías. Sólo quería conocer a mi competencia.-dijo mirándome.
-Perdona.-dijo Violeta.- Creo que Amelia es mejor.
-¿Y por qué crees eso? Liam está saliendo conmigo, pero quería salir de dudas, y ahora que veo que no es ninguna modelo de Victoria’s Secret.
-Porque ella al menos no se opera los pechos.-dijo Camila furiosa.
La chica se puso roja y se tapó la boca.
-¡Cómo te atreves a decir eso!-dijo ella, todo el comedor nos oía y se rió.
-Hija mía, yo me hubiera asegurado de tener un buen cirujano.-le dije.- Y de los labio te digo lo mismo.
Todo el mundo se rió, ella alzó la cabeza y se fue caminando.
-¿Quieres sentarte con nosotras?-preguntó una chica del pegote rubio.
-¿Y caer más bajo aún comiendo en este sitio? No, gracias.
-Creo que nos vamos a divertir mucho con la novia de Liam por aquí.-dijo Camila.
Me fijé en que María no había dicho ni una sola palabra, ni se había reído y me resultó extraño.
-¿Te pasa algo, María?-le pregunté.
-¿A mí? No, nada, nada de nada.-dijo ella nerviosa.
-Menos mal, estabas tan callada que pensábamos que te habías muerto.-dijo Camila mientras se metía en la boca un sándwich de pollo.
Yo aparté mi plato de ensalada y esperé a que todas terminaran de comer.
Llegamos a casa y Charlotte estaba viendo la televisión.
-Bueno, cuenta. ¿Qué ha pasado con Liam?- me dijeron todas.
Les conté la historia y volví a llorar, odiaba llorar y últimamente no paraba de hacerlo.
-No vuelvas a llorar por ese cabrón.-dijo Camila.
-No se merece tus lágrimas.-dijo Violeta.
-Oye, chicas, tengo que irme, nos vemos luego.-dijo María.
-Adiós.-dijimos todas extrañadas.
-¿A dónde irá?-preguntó Charlotte después de oír la puerta cerrarse.
-No sé, últimamente está muy rara.-dijo Violeta.
-Se me olvidaba.-dije yo.- Zack quiere hablar contigo para disculparse.
-¿Qué? Me estás vacilando, ¿no?-dijo Camila enfadada.
-Mmmh, no…-dije yo.
-Pretende que sea su segundo plato, tendrá morro el tío.-dijo ella.
-Quizás solo quiera solucionarlo.-dijo Violeta.- Y volver a ser tu amigo.
-He vuelto.-dijo Nico abriendo la puerta.-¿Qué pasa?
-Zack quiere volver con Camila.-dije yo.
-O ser su amigo.-dijo Violeta.
Nicolas se rió y le dio un beso a Violeta.
-¿Has colgado tu placa sentimental?-dijo Charlotte cambiando de tema.
-No, voy a hacerlo ahora.-dije yo, cogiendo la caja de cartón que había en la esquina.
Cuando volví Camila estaba sentada pensando.
-¿Qué hago, Amelia?-me preguntó.
-¿Se lo preguntas a la chica que entre dos chicos eligió al vengativo y horrible que quería venganza?-le dije yo.
-Tienes razón, Charlotte ¿qué opinas?
-Puedes buscarle a otra novia.
-Pero si ni siquiera he encontrado un novio para mí, ¿Cómo le voy a encontrar una novia a él?
-Que lo elija el destino.-dije yo.
-¿A qué te refieres?
-Coge un libro.-dije yo sin responder a su pregunta.
-Vale.-dijo ella buscando entre las estanterías.
-Bien, ahora ábrelo por cualquier página.-ordené.
Camila lo abrió por el final.
-Busca el primer nombre de mujer que aparezca.-dije yo. Ella obedeció.
-Elizabeth.-dijo ella.
-Bien, ahora solo hay que coger la guía de teléfonos y buscar a una Elizabeth sin pareja y de la edad de Zack.
-Eso no será tan fácil.-dijo Charlotte, buscando la guía.
-Aquí está.-dijo Violeta alzando un libro muy grueso.
2 horas después encontramos a una tal Elizabeth McAllister dispuesta a tener una cita a ciegas con Zack.
Llamamos a Zack, le convencimos y esperamos que la cita diera resultado.
Me fui a la cama a dormir y me sorprendí llorando hasta las 3 de la madrugada, casi 2 rollos de papel gastados y más de 10 paquetes de clínex. Cuando me desperté la cosa no fue agradable, eran las 2 de la tarde y estaba pegada a todos esos pañuelos, algo bastante asqueroso. Le di un beso a la almohada, pero no se pareció a los de Leo. Era viernes y esperaba estar en condiciones de ir el lunes a la universidad. Deprimida y sin saber que hacer me volví a dormir llorando y a las siete me volví a despertar. Nico y todas las chicas ya habían llegado.

-¿Cuántas horas has dormido, 20?-dijo Camila.
-17.-murmuré con voz ronca.
-¿Chocolate?-me preguntó Charlotte.
-No tengo hambre.
-Llevas todo el día sin comer, te vendrá bien.-dijo Violeta.
-No quiero comer.-dije yo rotunda.
-Pues nada, ¿llamamos a Zack para preguntar por la cita?-dijo Nicolas.
-Sí, llamemos.-dijo Camila.
Unos cuantos pitidos y apareció la voz de Zack.
-¿Sí?-preguntó él.

-Somos nosotras, ¿qué tal la cita?
-Fantástica, es una chica maravillosa, solo hay un problema, es un poco joven.
-¿Cuántos años tiene?
-15.-dijo él.
-¿15? ¿Sabes que te pueden denunciar por pederasta?-dijo María.
-¡Qué va! Eso solo pasa en las películas.
-Zack, ten cuidado, nosotros te podemos conseguir otra cita no te arriesgues con esta.-dijo Violeta.
-Solo son 3 años, no os preocupéis. Adiós.
-Espera, ¿hiciste algo más que hablar con ella?-preguntó Camila.
-Fue ella, ella quiso, no la presioné, me dijo que si podía venir a mi casa y yo…
-No te pienso pagar la cárcel.-dijo Camila y colgó.

¿Por qué todo salía mal aquella semana? Liam se convertía en un capullo, Zack en un pederasta, Leo desaparecía.
-Voy a dar un paseo, esto puede conmigo. Estudio Derecho y ese juicio no lo ganaría ni el mejor abogado.-dijo Camila nerviosa.
-No lo van a denunciar, los padres no son así.-dijo Violeta.
-Violeta, imagínate que se llegan a enterar, no pensaran nada bueno. Pensaran que el chico se está aprovechando, lo que pensaría cualquiera en una relación como esa.
-Me voy a mi habitación.-dije cansada de ese tema.
-Yo me voy a bailar.-dijo Charlotte.
Y poco a poco todo el mundo desapareció y yo seguí con mi rutina.

Días iguales, en los que echaba de menos el amor, un beso, una caricia, una sonrisa, una mirada de complicidad, la pasión, todo eso, lo echaba de menos.

Capítulo 43 aquí.

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