jueves, 31 de mayo de 2012

Capítulo 12


Empezamos el plan para pillar “in fraganti” a Adam. Él estaba a mi lado y empecé el diálogo.
-El sábado nos reuniremos para tenderles una emboscada a los del Lado Oscuro.- Era un gran actor porque ni se inmutó y dijo:
-Ah, muy bien, ¿cuál es el plan?
-Puf, no sé, supongo que iremos improvisando, estamos aprendiendo nuevos hechizos para la emboscada.-Me sentía absolutamente maligna mintiéndole pero a la vez pensaba en lo malvado que era él.
-¿Improvisar? Es un poco arriesgado.
-Bueno...quien no gana no arriesga.
-De acuerdo, solo era un consejo. ¿A qué hora iréis?
-A las ocho de la tarde, ¿por?
-Por saber, yo iré a comprar al hipermercado.-Sino compraba la comida estaría en un aprieto, osea que ya tenía algo que hacer.

Apareció Harry.
-Me han admitido en Harvard.-dijo.
-¿Te vas a Harvard?-dijo Lidia.
-Sí...
-No nos habías dicho nada-dije yo.
-Es que no quería que lo supierais, porque sino me aceptaban sería una tontería contároslo.
-¿Y cuándo te irás?-dijo Violeta.
-Pasado mañana.
-¿Tan pronto?¡Aún no ha acabado el curso!-dijo Lidia
-Me apuntaré a uno de los mejores institutos que hay por la zona, así estaré mejor preparado que si salgo de aquí.
-Estás siendo un poco egocéntrico-dijo Camila- no has pensado en Lidia, estás en una relación,¿sabes?
-Ya, por eso no lo dije, para que no se pusiera triste.-dijo él.
-Pues ahora está más triste, subnormal.-dijo María.
-Subnormal no es la palabra más adecuada, se va a Harvard- dijo Lidia llorando.
-Pues es lo que parece, un subnormal al que le importa un pimiento su novia.
-Lo siento, de verdad.
-Tú no sientes nada, estás demasiado flipado pensando “Me voy a Harvard, dejo a estos inútiles”.-dijo Camila.
-Dejadlo en paz.-dijo Lidia.-Por mucho que lo insultéis no creo que cambie de opinión por tanto comportaos con madurez y deseadle buen viaje.



-Buen viaje.-dije yo. Y todos hicieron lo mismo.

Oí la melodía de llamada de mi teléfono “Summer paradise”,lo cogí, era John.

-Hola.-dije.
-Hola, quiero que conozcáis a Carla.
-¿Carla?
-Sí, aquella que conocí en el parque.
-Ah, aquella. ¿Qué tal va?
-Va mejorando.
-Me alegro, ¿cuándo quedamos?
-Mañana a las 17h, en el parque.
-Ok, nos vemos.

Colgué, pobre chico, por mi culpa se había enamorado de una vagabunda.

-Mañana tenemos que ir al parque con John.-dije yo a las chicas.
-¿Por?-dijeron.
-Se ha echado novia y nos la quiere presentar.
-¿Quién se ha echado novia?-dijo Liam, que acababa de entrar.
-Nadie...-dijimos a coro.
-Uy...¿tenemos a una pequeña lesbi por aquí?
-¡No!-dijimos.
-Vale,vale,vale...me ha quedado claro, entonces...
-Hemos quedado con un amigo para que nos presente a su novia.
-Oh, ¿sólo amigo, no cariño?
-¿Como quieres que te haga los cuernos a ti, eterno amor?
-Cursiladas en otro sitio por favor.-dijo Camila.
-Cursiladas donde nos dé la gana.-dije yo.
-¿Has visto mi novia como mola?-dijo Liam.
-Mucho, bueno, yo y María nos vamos de compras, tú quedate aquí con tu novio diciendo cursiladas.- dijo Camila.
-Adiós.-dije.

Se fueron.
-Al fin eres sólo mía.
-Yo siempre he sido sólo tuya.
-Recuerdo aquel día en que el destino nos empujó a conocernos, tú me miraste. me enamoré al instante, pensaba que solo ocurría en las películas, y ahora compruebo que no.
-¿Siempre eres tan absolutamente romántico?
-Sí, siempre, y más contigo, tú me hiciste cambiar, yo antes no era así.

-¿Cómo eras?
-Era el típico que creía que las mujeres solo servían para una cosa, sexo, veía que mis amigos cambiaban y ya no les interesaban mis aventuras, solo tenían ojos para esa persona especial. Yo creía que nunca me iba a enamorar y entonces apareciste tú.
-Eras un capullo.-le dije con una sonrisa.-Pero cambiaste por mi.
-Por ti, de aquí al cielo-dijo.
-¿A sí?, pues ven, y hazme el amor.
-Eso no hace falta ni que me lo pidas.

Fue increíble, como siempre,todo con él era increíble, él me hacía feliz.
Éramos la pareja ideal.

-¿Qué quieres ser de mayor?-me preguntó.
-Eso suena a pregunta de niños de parvulario.
-Pues mala suerte, no soy muy listo.
-Tendrías que ser poeta, me encantan tus frases románticas.
-¿Quieres un poema?
-Si es tuyo, querría hasta un calcetín.
-Y algún día un anillo.
-Eso espero.
Y empezó a recitar:
Deja caer ese orgullo en el olvido,
libera la emoción en sensual entrega,
y en el místico roce de la piel nueva,
hechizaré suavemente tus sentidos.

Entrégate, mas no me des nada...
Envenéname de ilusión controlada,
inúndame de la necesidad infinita
de sentirme tuyo, de sentirte mía...
¡Deja el deseo libre inflamando la piel
y el amor salvaje se rinda a tus pies!

Acércate, pero hazlo muy lentamente...
dame un instante que dure por siempre.
¡Brilla con ese brillo de lo inalcanzable,
deja fluir de tu esencia lo más deseable,
ponle tu mágico e inconfundible sello
y mátame de pasión en un eterno beso!




-Me encanta.-dije.
-Y a mi me encantas tú.
-Para ya, aún me cabrearé por estar demasiado enamorado.
-¿Te pongo nervioso? Pequeña flor de loto.
Me reí.
-Sí, muy nerviosa, pequeño escudero real.
-No soy pequeño.
-Ni yo una flor, y me aguanto.
-Era una metáfora.
-Pues lo otro igual.

Al día siguiente estábamos todas de camino al parque, yo ya les había explicado el amor de John por una vagabunda, ese tipo era demasiado enamoradizo.
Llegamos al parque y estaba sentado al lado de una vagabunda.
-Hola John, hola Carla.-dijimos todas.
-Encantada.-dijo Carla.
-Hola. Veréis os traigo aquí porque Carla no tiene casi amigas y las que tiene están enganchadas y he pensado que podríais ayudarla a comprarse algo, porqué no tiene un armario muy extenso que digamos.
-De acuerdo.-dijimos.

Cuándo nos alejamos de John, ella empezó a hablar, no me había fijado bien hasta ese momento pero ella era bella, estaba limpia pero llevaba la ropa sucia y rota.

-Os explicaré una cosa, posiblemente no me creáis pero quiero que lo sepáis.
No soy una vagabunda, soy la princesa de un pequeño país cerca de España, Mónaco.
Todos los chicos que se acercaban a mí lo hacían por interés, no estaban enamorados, solo pensaban en dinero y poder, así fue como se me ocurrió esta alocada idea.
Me hice pasar por una vagabunda, fue muy radical podría haber sido simplemente una chica normal, pero pensé que el amor sería más intenso y verdadero. Estuve durante un mes y nadie se acercó para hablarme o saludarme,estaba desesperada y John vino y me habló me preguntó que me pasaba y se preocupo por mí. Estuve esperando un poco para ver si no se avergonzaba de mí y le dije que me presentara a sus amigos, le vi tal cara de ilusión que enseguida supe que él sería el amor que buscaba. Ahora subiré a mi habitación, me ducharé y me pondré mi vestido más bonito, y le diré al oído lo mucho que le amo, le contaré la verdad. Gracias por escuchar.

-Menuda historia, es una pasada.
-I-N-C-R-E-Í-B-L-E-dijo María.
-¡Qué historia de amor! Corre y sube a cambiarte.
-Ahora voy.


Oí mi tono de llamada y contesté, era Harry, puse el manos libres.
-Hola-dijo-ya he llegado, quería decirte lo que no me atrevía a decirle a Lidia nunca.
Todas mis amigas escuchaban impacientes sin hacer ruido.
-Hola, dime.
-Pues la verdad es que Lidia es impresionante pero no me gusta, a mi me gustas tú, por eso era tan tímido,porqué me enamoré de ti desde el primer momento, cuando vi que le gustaba a Lidia pensé que estaría más cerca de ti y la acepté, ella era una chica muy interesante pero no era para mí. Me di cuenta de que ya estaba todo perdido, de que tú habías conocido a Liam y eráis perfectos el uno para el otro y decidí que lo mejor era irme a Harvard y olvidarme de ti,de esta forma ella también se olvidaría.
-Uf, hiciste mal saliendo con Lidia.
-Lo sé.
-Será mejor que te olvides de todos nosotros.
-Sí, además he perdido mis poderes.
-¿Por qué?
-Cuando decides irte de la escuela te quitan los poderes y te expulsan para siempre.
-Vaya...adiós, que aprendas mucho.
-Adiós mi dulce amor, aquel al que nunca pude decirle la verdad, aquel que no era para mi y me hizo sufrir, aquel amor que no tenía nada de amor más la gran sensación de mi corazón acelerado palpitando más rápido cuando te veía,adiós mi amor.

Capítulo 13 aquí.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Capítulo 11


María se había enterado de los cuernos de Camila, y además Adam la había dejado por Camila, por tanto el ambiente no era muy bueno. Estábamos comiendo y nadie hablaba.

-Me pasas la sal,por favor.-dijo Camila a María.
-Tienes dos manos y no eres parapléjica por tanto, cógelo tú.-dijo María.
-No llego y tú estás al lado, me puedes hacer el maldito favor de pasármelo.
-¿Me quieres poner en evidencia delante de todo el mundo, es eso no?-dijo María llorando.
-No, yo solo quiero que me pases la sal.
-Sí, sal, lo que tú digas...me voy, total no me váis a echar de menos.
-Oh, María, no digas eso,siéntate otra vez y se una niña buena.
-No me da la gana-dijo con tono consentido y se marchó.
-Le ha afectado más de lo que creía.-dijo Camila
-Son muchos cambios y que le quiten el novio no hace que mejore el tema.-dije yo.
-Pero Camila le pidió perdón, y yo, no lo entiendo,¿que se supone que tenemos que hacer?-dijo Adam.
-Insistir, ella se está comportando como una niña pequeña, por orgullo, osea que hay que esperar a que se le pase la tontería.-dijo Lidia.
-Bueno, pero no estuvo bien.-dije yo, en defensa de María.
-Ya, pero no somos...vale, lo retiro, sí somos magos pero no sabemos el hechizo de “viaje en el tiempo”.
-Hombre, se podría inventar algo, pero a base de miles de años.-dijo Harry.
-Pues mejor no.-dije yo.
-¿Qué tal va la nueva, Marilyn?-dijo Violeta.
-Ella es poderosa, y está aprendiendo mucho, yo voy con ella a clase y hace cosas espectaculares.-dijo David.
-Me alegro.-dije.

Se oyó el teléfono de David, se sonrojó.
-Me llaman-dijo David.
-Ostras, no me había dado cuenta, y mira que ha sonado una canción de los Beatles, y sabes que eso es irresistible para mis oídos.-dije con una sonrisa irónica.
-Ahora vengo.-dijo David.
-Te echaré de menos.-dijo Violeta.
Cuándo se marchó Lidia dijo:
-Cuuuuuursiiiiiiii...
-No es cursi, es amor.
-Claro...lo que tú digas.



-Violeta, ven un momento.-dijo David cuando solo quedábamos yo y Lidia en la sala.
-¡A cotillear lo que dicen!-dije.
-Exacto-dijo Lidia.


-Mira,cielo, me cuesta mucho decirte esto, pero tengo una acosadora.-dijo David.
-¿Una acosadora?-dijo Violeta, más bien contenta que como debería estar.-¡Qué guay!
-¿Guay?, no me para de llamar, es pesadísima, pero me da pena, y tengo que decirte otra cosa...
-¿El que?
-Pues que como me daba pena le dije que le concedería una cita en plan amigos y de repente me besó, yo intenté apartarme pero me tenía agarrado del pelo y si me movía me dolía mucho, aparte llamaría mucho la atención en medio de el parque. Después de eso le dije que no quería nada con ella y se enfadó y para vengarse no para de llamarme.
-Oh, que mona, está enamorada.
-¿No te enfadas?
-Como me voy a enfadar porque alguien se haya enamorada de mi perfecto novio. De hecho me sorprendía que nadie se hubiera dado cuenta de lo increíble que eras.
-Entonces, es mejor que no te cuente mi plan...
-¿Cuál era tu plan?
-Fastidiarla.
-Bueno, por diversión tan solo, eh.
-De acuerdo.

Y así fue como se lo pasaron bomba hablando y “acosando” a su acosadora secreta, y todo esto sin nosotras, que gente...

Al día siguiente volvía de clases dónde me habían enseñado un poco más acerca de la burbuja defensiva y pasó algo horrible. Entré en la habitación y yacía Liam medio muerto. Me puse a llorar, a su lado estaba Marilyn también herida,pero mucho menos.

-Cariño, dime que aún respiras.-dije.
-Respiro...con dificultad.

Había una gran cruz en su camiseta, se la quité, ¡por dios! Cuánta sangre... enseguida pensé en él, en lo increíble que era y ahora se iba a morir, y yo no podía hacer nada, no me habían enseñado tanto sobre heridas. No...no se podía morir así sin más...
-Cariño...-dijo Liam.
-¿Qué?
-Escucha bien,amor,lo que te digo,pues creo que no habrá otra ocasión para decirte que no me arrepiento de haberte conocido.

-¡NO!No... respira tu puedes...-Ese era el problema, no podía...estaba muerto- Marilyn, por el poder que me han concedido ayúdame a salvar la vida del muchacho que cae rendido.-sentí el poder de Marilyn y como si hubiera alguien que me soplara lo que tenía que hacer, besé a Liam, pero no el típico beso de te amo, no, sino el no tan típico beso “no te mueras”, sentí como al energía de Marlyn salía de mi boca y se metía en la suya, empezó a respirar, las heridas desaparecieron y entonces si que le besé en plan “te amo,no te vuelvas a morir”.Cuando acabé de besarle, Liam dijo:

-Amelia, bésame, bésame y apaga mis lágrimas, las lágrimas que brotaron dentro de mí al pensar tan solo que no volvería a verte.
-Pues,claro, te besaré hasta que mi respiración no pueda más-dije.

Cuando acabamos estaba todo lleno de gente, me acerqué a Marilyn y curé sus heridas.
-¿Estás bien?
-Sí, pero ya no soy maga.
-Oh, cuanto lo siento, no pretendía quitarte el poder,solo salvarle a él.
-Él me salvó la vida, vinieron los del Lado Oscuro, yo os quería preguntar una cosa y subí, Liam era el único que estaba aquí cuando me atacaron y me protegió. Yo he visto lo que hacías y sé que nadie que sea inmaduro como tú puede hacerlo, el destino lo quiso así, quiso quitarme el poder por tanto me iré para no volver.
-Gracias-dijo Liam.

Entonces entraron Violeta, Lidia, Camila y María.

-¡No sabes lo que ha pasado!-dijo Lidia.
-¿Qué ha pasado?
-Te contaré, estábamos abajo subiendo las escaleras, oímos unas voces y decidimos ir a husmear, vimos a Adam hablando por teléfono, con los del Lado Oscuro, subimos corriendo y él no se enteró de nada, ahora hemos descubierto que no nos podemos fiar de él pero...jugamos con ventaja porque él no sabe que nosotras sabemos que es del Lado Oscuro y nos prepara una trampa.-dijo Violeta.
-Hay que contárselo a Dafne para preparar una estrategia.-dije yo.-¿Qué ha pasado con vuestro enfado?
-Nos hemos dado cuenta de que es un farsante y no vale la pena.

Recibí un mensaje de John decía “Gracias por dejarme tirado, al menos me podría haber dicho que no iba a venir nadie, estoy aquí sentado aburrido”. Y se me ocurrió una idea escribí “Es que he pensado que el amor siempre es casual, mira a la chica que hay en el banco de al lado, puede que sea tu chica ideal”.
Y así fue como John se enamoró de una vagabunda del Parque Central, eso podría haber dicho, si no fuera porque encontró a la chica ideal, una vagabunda, pero a su chica ideal.

Capítulo 12 aquí.

martes, 29 de mayo de 2012

Capítulo 10


El chicarrón ese que conocí y traje a la escuela de la Magia,tenía, como todo el mundo, un nombre, Adam.
Sí, era guapísimo pero yo solo tenía ojos para Liam.

-Es guapísimo-dijo María.
-Es idiota-dijo Camila.
-¿Idiota?-dijimos María y yo.-¿Por qué?
-Me cae mal, va muy de guay,se cree bombón y no llega ni a lacasito.-dijo.
-No es tan engreído, además es un bombón.-dijo María.
-Por mí quedatelo, no lo quiero ver.
-Si me lo quedo lo verás- dijo María.
-Pues alejalo, yo que sé, ¿me ves cara de Einstein?-dijo Camila.
-Estás muy borde hoy.-dije.
-Es que ese tipo me cabrea.

Entraron Lidia y Harry hablando de la ley de la relatividad.

-¿Sabes? Creo que me voy a volver empollona.
-¿Empollona, tu?. Me parto de risa.- dije.
-Pues empieza a creértelo.-y se unió a la conversación.
-Madre mía, ese chico se ha metido en problemas.-dijo María.
-Menos competencia para ti, ¿no?-dije yo.
-Sí, supongo que sí.

Entró Liam. ¿Qué era esto un desfile? Le di un cálido beso y me preparé el bolso para ir a ver una película de terror con mi novio.
Pero apareció Adam y tuve que estar presente en la discusión.
-Hombre, si es el caballero simplón.-dijo Camila.
-¿No puedes dejar de meterte con la gente?, cerdita.
-A partir de ahora seras el Quijote, pero en vez de confundir molinos con gigantes confundes diosas con cerdas.
-Tranquila, no he visto nunca gatos con botas, pero zorras con tacones como tú, acabo de ver una.
-Mira, nene, déjame en paz porque te estás metiendo con el huracán Camila y no es recomendable. Osea que firmemos el trato de guerra.- Estaban muy juntos sus labios casi se tocaban y se veía la tensión.
-Pues que así sea, pero te estas perdiendo un gran museo.
-Eres tú el que pierdes.
-Lo que tú digas, María vayámonos antes de que la zorra se descomponga.
-Ten cuidado con lo que dices.- le soltó una mirada asesina.
-Lo haré cuando los cerdos vuelen de momento haré y diré lo que me dé la gana.

Y se marcharon todos, incluida yo, con Liam.
-Se odian demasiado.-dije.
-¿Pero qué ha pasado para que se odien tanto?
-Ni idea.

Fue una peli perfecta y nuestro beso final aún más.
Volvimos a la habitación con una excitada Violeta.
-¿A qué no sabéis quien vuelve mañana?-dijo Violeta.
-Espera que lo adivine...ehm, así del que llevas hablando toda la semana, David.-dije.
-No hablo tanto de él.
-No, que va- dijo Liam.
-Sólo hablas de él las 27 horas del día.-dije.
-Pero...si el día..., eres malvada.-dijo, me reí, y como otra de las costumbres que habíamos ido creando dormimos abrazados como los completos enamorados que eramos, vi entrar a Camila, no paraba de hablar de no sé qué pi, y cosas raras, como había cambiado...

Cuando me levanté estaba dispuesta a empezar el nuevo trimestre, íbamos a empezar a defendernos, hechizos defensivos. Habíamos ido un par de veces al hospital y me había sentido la persona más altruista del mundo, ahora estaba preparada para defenderme.

El hechizo era simple, tenías que pensar en una burbuja protectora a tu alrededor, en una hora solo podías usarla durante 10 minutos. Era limitada, solo los más poderosos (¡como yo!) podían crearla durante una media hora en una hora.

Recibí un mensaje de John a las 15h, ponía: “Estoy en Stracciatella per tutti, ¿te vienes?. Le respondí que sí y pensé que se empezaba a poner pesadito.

-¿Qué es esta vez, John?
-Para empezar hola, y lo que es, es que necesito tu ayuda.
-¿Otra vez?Soy maga, no hada madrina.
-Es para que me encuentres a una chica.
-Pues lo tengo bastante fácil, hay un montón.
-Me refiero a una chica que encaje conmigo.-dijo.
-Lo intentaré...-dije, no podía resistirme a su carita de niño bueno.
-Eres la mejor.
-Dime algo que no sepa, bueno, la cita mañana, en la pizzeria de al lado, a las 21h,ok?
-Vale, elige bien.
-No te pongas prepotente, aún te traeré un feto.

Cuanto me servían mis amigas en estos asuntos, llevaría a Camila.


-Venga, Camila, hazme este favor.-dije.
-Bueno, vale, pero como se enamoré demasiado...
-Muchas gracias, Camilita, ¡te quiero!-dije.
-Yo tampoco...-dijo Camila.

Entraron Adam y María besándose, que rápido que se formaban las parejas, y me pareció ver, durante un segundo celos en los ojos de Camila. Serían cosas mías.

-Hola, ¿estáis saliendo?
-No, solo nos a dado por besarnos, ir al cine y hacer cosas juntos pero no estamos saliendo.-dijo María riéndose.
-Dentro de poco llegará Violeta con David, ha ido a darle la bienvenida al aeropuerto porque no podía aguantar la espera.-dije.
-Va ahogar al pobre chico.-dijo María.
-No sé, yo creo que son la pareja perfecta, que no pueden vivir mucho tiempo separados, los dos se ahogaran juntos-dije.
-Tienes razón-dijo Camila.

Y entró la otra parejita, hablando de ya sabréis que.
-¡Hellow!-dijo Lidia.
-¿Por qué hablas en inglés?- dije.
-Porque la escuela ha organizado un concurso de inglés, y esperamos ganar.-dijo Harry, que había perdido gran parte de su timidez desde que salía con Lidia.
-¿Cuándo es el concurso?- dijo Adam.
-La semana que viene.-dijo Lidia.
-Cambiando de tema, voy a ir a comprar comida,¿alguien se apunta a ir al supermercado del centro comercial?
-Voy contigo. -dijo Lidia.
-Ok.

Íbamos en el coche cuando de repente una figura se puso en medio de la carretera, casi no nos dio tiempo a frenar, hice la burbuja y no pasó nada. Las dos salimos del coche.

-¿Quién eres?-le dijimos a aquella chica. Alzó la mirada, tenía unos preciosos ojos azul cielo, las pestañas muy oscuras y espesas y los ojos enormes, sin embargo, era pálida y delicada, tenía el pelo de color negro y era muy delgada.
-Soy Suzanne. Y necesito vuestra ayuda.
-¿En que podemos ayudarte?-dije.
-Sé quien sois, sois poderosas, yo también y estoy harta de vivir en la fábrica, todo el mundo es cruel y maléfico. Necesito que me ayudes a salir, diciendo el ritual. Yo pensaba robarlo pero me adelantasteis, ellos sabían que ibais a volver, Marilyn es la

única poderosa que le queda al Lado Oscuro, pero es la más poderosa de todas, y además es más terrible que todos ellos juntos, nos encerraron en nuestra habitación durante todo el día y no pude acudir para que me salvaras a mí también.
-¿Podemos confiar en ti?-dijo Lidia.
-Plenamente.
-Pues allá vamos-dije. Y volví a recitar tan largo ritual.

-Ahora tenemos que ir a comprar comida- dijo Lidia.
-Sí, tendrás que acompañarnos.
-Por mí bien, pero alejémonos de aquí, seguramente me estén buscando.

Fuimos al supermercado y compramos todo lo necesario, a la salida le compramos algo de ropa a Suzanne, porque no había traído consigo nada y de paso me compré un precioso vestido rojo, muy sexy.

Cuando llegamos empezó una nueva discusión entre Camila y Adam.
-La estás utilizando.
-Yo no la utilizo, además esto no te incumbe-dijo Adam
-Es mi amiga y me preocupo por ella, no quiero que se aprovechen de ella.

Cada vez estaban más cerca, y un pequeño roce hizo que estallara toda la pasión acumulada, todos los días haciendo creer a todo el mundo que se odiaban cuando en el fondo estaban perdidamente enamorados.

-Entonces,¿me amas?-dijo Adam.
-Más que a nada en el mundo.-dijo Camila.

Y así surdió otra bonita historia de amor. Apareció Liam.

-Hola, cariño. Lo que te has perdido.-le dije.
-No te puedes ir ni un momento al baño, es como las películas.
-Oh, tranquilo, yo te lo cuento todo. Por cierto, te debía algo.

Y le dí un beso, y le dije susurré al oído:
Amaneceré en tus labios, los llenaré de besos y escribiré poemas en tu piel, luego lentamente,sin abrir los ojos, te declararé mi amor.

Capítulo 11 aquí.

lunes, 28 de mayo de 2012

Capítulo 9


Hacía unos días que Harry y Lidia estaban saliendo, eran monísimos, y así no teniamos que soportar las ecuaciones de tercer grado de Lidia, el álgebra y otros horrores variados que a ella le encantaban, yo sabía que harían una buena pareja desde que conocí a Harry y así era. Yo estaba nerviosa a más no poder porque faltaba un día para que John me contara ese problema suyo que tenía, y por si no bastara tenía que acompañar a María y a Camila porque habían quedado con Tony, su gran amor.

-¿Me queda bien este vestido?-dijo Camila.
-Precioso-dije- ¿nos vamos ya?
-No, aún falta decidir que zapatos.-dijo María.
-¡Buff!, vamos a pasarnos toda la vida.
-Tranquila, solo media-dijo Camila.

Oí a Violeta hablando por David por el móvil, que era lo único que hacía desde que David se había ido a Alemania de viaje de estudios.

-Cuelga tú- oí decir a Violeta- No tú, venga...yo no te puedo colgar.- se rió, como si lo que había dicho David fuera lo más divertido del mundo.

-¿Cómo podéis ser así? Los tíos os están absorbiendo el poco cerebro que os quedaba.-dije.
-Tú también estás colada por alguien, te recuerdo- dijo Camila.
-Ya está,¿ nos vamos?
-Manos a la obra- dije yo.

Cuando llegamos al parque Tony ya había llegado. Ellas corrieron hacía él gritando: ¡Tony, Tony!, que alegría. Todo fue muy aburrido hasta este momento.

-Me encanta tu camiseta de los Nicks- dijo Camila.
-Es preciosa.-dijo María.
-Oh, gracias, a mi novio también le encanta-dijo, yo me empecé a reír, parecía una loca pero fue el momento más gracioso de mi vida, mis amigas se habían enamorado de un nadador gay.
-¿Tienes novio? Pensábamos que eras hetero...-se oyó a Camila por lo bajine.
-Sí, tengo novio, es encantador, se llama Jason.- dijo.
-¿Jason?¿Jason Philips?- se quedaron boquiabiertas.
-¡Cuánto me alegro!,¡ ha salido del armario!- dijo María y empezó a bailar una Macarena rara en medio del parque, vergüenza ajena, en dos palabras.
-Pues no hay más que hablar, ¡qué duréis mucho!- dijo Camila, le dio dos besos al igual que María y así acabó el amor por Tony.

Cuando estábamos entrando en la habitación dije:
-¡La cara que se os quedó cuando dijo novio!- nos echamos a reír.
-Se le notaba un poco, pero estábamos demasiado ciegas de amor...-dijo María.
-Sí, ciegas de amor, o del chocolate que no os pudisteis tomar de su tableta-dije yo.
-Era amor, amor del bueno.-dijo Camila,- igual que el chocolate de su tableta.

Estuvimos así toda la tarde, nos tomamos una ensalada César, como siempre y vimos Titanic. ¡Nunca me cansaría de llorar en esa película! Y menudo protagonista...

-¡Está tan bueno...!- dijo María.
-Si encontráramos a alguien así- dijo Camila.
-Lo encontraréis, pero no se morirá-dije yo.
-Eres demasiado optimista- dijo María.
-Nunca se sabe- dije yo- Mirad a Violeta y a David, dan asco de lo pegajosos que son.

Entró Liam.

-Hoy es viernes de chicas, no puedes violar nuestra intimidad- dijo de broma María.
-La echaba demasiado de menos...-dijo mirándome.
-Excusas, excusas...solo sirven en la escuela- dijo Camila- ¡Márchate y vuelve cuando sea sábado, es decir de aquí a 20 minutos!.
-No me valoráis.-dijo Liam bromeando.
-Bastante hacemos con valorar tu culo cuando te giras- dijo María, mientras todas nos reíamos.
-¿Sólo me queréis por mi culo?
-Pues claro que no- dije yo rompiendo la broma, le dí un beso y le dije.- Ven en quince minutos anda.

Volvió al cabo de media hora. Fuimos a la cocina a hablar, tengo algo que recitarte.
-Pues empieza.
Y empezó la poesía más bonita del mundo.
En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero
Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces
y viven en tu vida mis infinitos sueños.
La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,
el agrio vino mío es más dulce en tus labios:
oh segadora de mi canción de atardecer,
Cómo te sienten mía mis sueños solitarios!
Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa
de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.


Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo
estanca como el agua tu mirada nocturna.
En la red de mi música estás presa, amor mío,
y mis redes de música son anchas como el cielo.
Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.
En tus ojos de luto comienza el país del sueño.

-Ahora,es cuando lo estropeas todo con una guarrada.
-Yo no soy como los demás.
-Tienes razón, a veces te acostumbras a cosas que crees que todo el mundo tiene y sin más encuentras a alguien que no tiene ese horrible defecto.
-Te amo, Amelia, y no sé cuantas veces tengo que repetirlo para creer que he representado lo suficiente mi amor.
-Tú sabes, que yo sé que tú me quieres.
-Gran trabalenguas, genio.- Nos dimos un beso y dormimos juntos, en mi cama, abrazados y de la forma más inocente en la que pueden estar dos novios en la cama.
Tenía que acostumbrarme, él no era como los demás.

Al día siguiente me dirigí dispuesta a escuchar algo que ni me imaginaba.

-Hola, John.¿Qué ha ocurrido?
-Rose ha desaparecido.
-¿Qué a qué?
-Que ha desaparecido, no sé donde está, me dijo que un día no volvería y que no intentara encontrarla que era mejor así.
-¿Y dónde entro yo aquí?
-Pues creo, que se ha convertido en una bruja.
-Pues ahora te diré si es una bruja buena o mala. Vamos a ver si está inscrita en mi escuela, sino,cariño mío, estás en un buen apuro.
-Bruja mala. No me extrañaría- dije para mis adentros.

Llegamos a la escuela.
-¿Está registrada alguna Rose Williams?-dije.
-Un momento.- dijo la secretaria.- No, no hay ninguna.
-Pues,John, no creo que debas volver a verla, intenta encontrar a otra, ella ya no puede estar contigo.
-Por favor, acompáñame a verla, quiero hablar con ella por última vez.
-De acuerdo, pero me llevaré un guardaespaldas, ¡quédate ahí!

Subí a por Liam, le conté todo y como no me dijo que me acompañaría.



-Ya está.-dije.
-¿Es mago?-dijo John.
-No, es un duende, no te jode.
-Venga vamos-dijo Liam.

Llegamos allí. Como era de día la fábrica no era tan tenebrosa, antes de que os preguntéis nada, yo pensaba llevarme de allí a cualquiera que quisiera irse y por eso me llevé el libro.

-Está allí-dijo señalando a Rose.
-¿Vas tu solo?-dije.
-Sí.

Entonces apareció un chicarrón, moreno, con los ojos oscuros y el pelo corto y de color azabache. Era tan impresionante que no puede evitar susurrar: ¡Madre mía!
Descubrí que Liam era celoso, porque enseguida pasó su brazo por detrás de mi espalda.
-¿Tú puedes sacarme de aquí?- dijo susurrando.
-Sí,a ti y si alguien más quiere escapar contigo puede unirse.
-De acuerdo,ahora vuelvo.
Aparecieron unas 30 personas, cosa que no estaba nada mal, ya que en su escuela eran unas 100.
-Todos vosotros queréis huir,¿no?
-Exacto.-dijeron a coro.
-Pues esperad un momento, voy a hacer el conjuro.-dije. Me lo había aprendido de memoria por si intentaban quitármelo de las manos.
Estaba en latín osea que sólo os diré la última frase del ritual.
-Sint libera, liberum avis.

Y así fue como me gané una medalla rara al traerlos a la escuela y como vi como Rose le pegaba una bofetada a John y John lloraba, sí, vi a un tío llorando.

Capítulo 10 aquí.

domingo, 27 de mayo de 2012

Capítulo 8


A la mañana siguiente, si nos preocupamos, no era normal que ellas no aparecieran en toda la noche, fuimos a hablar con la directora.
-Dafne, han desaparecido David ,María ,Camila ,Violeta y Lidia.
-Oh,no. Me temo que sé quien pudo ser. El lado Oscuro las ha raptado.
-¿Qué puñetas es el lado Oscuro?-dije.
-Eso se remonta a hace muchos años, los magos eran llevados a la hoguera y sacrificados, y por supuesto estaban, los malos y los buenos. Nosotros somos los buenos y ellos lo único que tienen es rencor hacia los seres humanos, quieren aniquilarlos a todos y convertirse en los reyes del mundo. El mago Merlín, es el más viejo y sabio de todos, así que les prohíbe que recluten a magos que aun no han madurado como vosotros, pero ellos pueden intentar convencerlos para que se unan a ellos, la mayoría de los que acceden tuvieron malas experiencias con los humanos o simplemente son malos de corazón. Nosotros intentamos que esto no suceda, pero vosotras sóis más poderosas, cada cincuenta años aparecen siete magos especiales, dos de ellos se unieron al lado Oscuro, y vosotras cinco hicisteis bien.
-¿Entonces ellos tienen a dos poderosos?.-dijo Liam.
-Exacto.-dijo Dafne.
-Hay que encontrarlos-dije yo.
-No, hay que esperar, seguramente quieran hacer un trato o algo y nos mandarán una carta o un mensaje de quedada, y tendremos que aparecer allí. Una cosa más acerca de ellos, Merlín les dio un castigo, los que se unieran al lado oscuro no podrán leer mentes humanas, solo la de los magos, eso nos da un poco de ventaja.
-Entonces,¿sólo podemos esperar?-dije.
-Sí, solo podemos esperar.

Nos fuimos de allí y empezamos de nuevo la rutina de las clases, había mejorado mucho en clase de vuelo y a última hora íbamos a hacer una excursión para practicar.
Eso me animó un poco, pero seguía sintiéndome impotente al no poder hacer nada.
Las horas transcurrieron muy lentamente y aunque las clases eran interesantes no podía estar atenta, pensaba en todo lo que podían estar sufriendo.
Al fin llegó la última clase y en el paseo, vi a la cosa más mona del mundo, un conejito que iba dando saltitos. Era como un peluche. Lo más raro era que me siguió durante todo el camino. Era negra, completamente negra, cuando llegué a la habitación con lIam entró detrás de nosotros y se convirtió en Camila.

-No me gusta decir palabrotas, pero ¿cómo coño has hecho eso?-dije asustada.
-Siento decirte que me gustaría quedarme aquí, pero sino vuelvo antes del amanecer los matarán. Vengo a darte el siguiente mensaje, -me tendió un sobre, me dio un abrazo y me dijo que no me preocupara que estaban bien.


¿Como iban a estar bien?, habían sido capturadas por los malos malísimos, era imposible que estuvieran bien. Empecé a llorar, tendría que haber estado allí y no con Liam, pasándomelo bien en su cuarto. Liam me acarició el pelo, me besó y me pasó el brazo por detrás de la espalda a lo película pero sin bostezo.

-Abre el sobre, cariño.-me dijo.
-Es verdad,el sobre-lo abrí. Leí con voz temblorosa: Si queréis ver con vida a vuestras queridas amigas y amigos, venid mañana a la medianoche a la fábrica abandonada de las afueras.
-¿Fábrica abandonada,en serio? Venga un poco más tétrico.-dijo Liam. Le sonreí, no me lo merecía,él era encantador. Nos dimos un corto beso, comimos y fuimos a la biblioteca de la escuela a informarnos sobre el Lado Oscuro.

Hablaba de como se habían creado y demás cosas, nada interesante, pero un pequeño artículo, a un lado, casi escondido me llamó la atención. Decía que la mayoría de los del lado Oscuro, estaban allí por obligación, porque si se iban de allí, morían al haber firmado un “contrato de permanencia”, pero que había un ritual escondido en la biblioteca del lado Oscuro, donde estaba el ritual, el problema era que debías ser un elegido para que funcionase. Iba a conseguir ese libro para salvar a todos esos pobres chicos.

Le dimos a la directora el mensaje que habíamos recibido y quedamos una hora antes en el hall de la escuela.
Vimos “Sonrisas y lágrimas” en la tele, Liam y yo, la directora Dafne, no.
Y a las once en punto estábamos allí.
El camino se me hizo eterno, pero finalmente llegamos a la que antes había sido una fábrica de yogures.
Entramos, y dos tenebrosas figuras se acercaron a nosotros, seguidos de ellos estaban María, Camila,Violeta, Lidia y David.

Liam no estaba, acababa de colarse y el plan había comenzado.
-¿Qué queréis?-dije.
-Queremos los collares.-lo sabía pensé.
-¿Y para qué queréis, estos estúpidos collares?
-Porque tienen poder.
-¿Qué poder? No sirven para nada.
-No me vas a engañar.
-Tú mismo, sólo una pregunta,¿para qué los raptaste?
-Pues para poder amenazarte con algo.
-Tú, muy listo no eres, ¿no?
-¿Por qué?
-Por que bastaba con qué hubieras, dicho que ibais a bombardear la escuela o cualquier

tontería, y sin embargo te complicaste la vida con esto-dije, oí unos pasos y vi que la puerta se movía inocentemente, como si hubiese sido el viento, sí, el viento.-Bueno,¿te damos ya los collares o prefieres tomar un té antes?.
-Los collares,rápido-dijo, en cuanto le dí el collar empezó a chillar de dolor-¿ qué le has echado?.
-Nada, coge cualquier otro.
-Uno más.-Cogió el de Camila y se oyó el mismo grito de dolor.- Esto no se acabará así.
-Pues claro que no,la próxima vez te mandaré deberes de hechicería, haber si aprendemos un poco.
-Vete.
Me dirigí con todas mis amigas detrás a la puerta y burlándome un poco de él dije:
-Volveremos a vernos las caras.

Cuando todos estábamos en el coche empecé a contar que había hecho.

-Os explicaré, gracias a Dafne echamos un conjuro a distancia a todos los collares, de forma de que durante todo un día cualquier persona que no fuera el dueño y lo tocase sentiría haber tocado ácido sulfúrico, y así ellos pensaran que no tienen acceso a los collares, un punto para nosotros, siguiente, mientras yo le distraía diciéndole todas esas bobadas Liam se colaba en la biblioteca para coger el libro del ritual para deshacer el “contrato de permanencia” por el cual muchos de sus “alumnos” no podían salir de la escuela sin morir. Un día volveremos, eso fue lo único que dije en serio, para ayudar a los alumnos con contrato a superar esa estafa.

Y no acababa de resolver ese problema, cuando recibí un maldito mensaje de John ponía: Necesito verte pronto, hay algo importante que te tengo que contarte.

Capítulo 9 aquí.

Capítulo 7


Después de todo lo que había pasado, Liam y yo empezábamos a ligotear, pero en cuanto se acercaba un poco a mí yo me alejaba, ¡me había puesto los cuernos, no era tonta!. Lidia había conocido al empollón llamado Harry y se había enamorado, pero Harry era tan tímido que casi no se acercaba a ella.

Niall llegó a las cinco como de costumbre y le dijo a Camila que si podían hablar a solas. María y yo pusimos la oreja en la puerta para escuchar y Violeta y David pasaron de todo, como siempre. En la habitación de al lado se oía esto:

-Camila, lo siento mucho, pero he conocido a otra-dijo Niall.
-¿A otra?¿Me has sido infiel?
-No, no la he besado, casi ni la he tocado, pero me he enamorado y no puedo salir contigo y mentirte de esta forma.
-Bueno,esto significa que hemos roto,¿no?
-Sí, lo siento, eres una chica maravillosa, encontrarás a alguien.

Y así fue como Niall desapareció de nuestra habitación para siempre.

Camila salió llorando.
-No te preocupes, vamos a la piscina, vamos a conocer a un chico y te vas a desahogar-le dije.
-Exacto, ya verás que bien nos lo pasamos-dijo María.

Y nos fuimos las tres sin la parejita enamorada. Y sin ningún chico.

Al llegar a la piscina, menudos monumentos había allí, pero mis amigas tuvieron que quedarse prendadas del mismo, del campeón de Natación, del más guapo y en definitiva del mejor.

-Hola- saludaron ellas. Yo me quedé haciendo piscina para no quedar tan mal como estarían quedando ellas intentando ligar.

-Hola, ¿sois nuevas?-dijo él.
-Sí, somos María y Camila,¿tú eres Tony Himsworth, campeón,no?-dijo Camila.
-Veo que os gusta la natación, estáis informadas-dijo él.
Se rieron como chicas tontas.
-Si, nos encanta tanto que queríamos apuntarnos al equipo.-dijo María con una sonrisa.
-Pues, ¿veis a ese de ahí?, es mi entrenador, él sabrá donde os tenéis que apuntar.
-Nos vemos luego.-dijeron ellas.
-Hasta luego.

Y aquel día mis pardillas amigas se apuntaron al equipo Estatal de Natación.
Estuvimos nadando hasta que él se fue, entonces salieron corriendo se cambiaron y lo pillaron saliendo por la puerta.
-¿El sábado por la tarde estás libre?- le preguntó Camila picarona.
-Sí.
-¿Qué tal en el parque a las cinco?-dijo María para no quedarse fuera de la conversación.
-Perfecto, hasta el sábado.
-Adiós-dijeron ellas.

Cuando él se fue les dije:
-Muy bien, os felicito, os habéis enamorado del mismo tipo, soy la bomba.
-Hicimos un trato, que tu no oíste.
-¿Y qué genial trato es listas?
-Que gane la mejor.
-¿Vais a hacer una competición, haber quien se lo liga antes?
-Exacto-dijo María.
-Dais pena.
-Menos, eh...-dijo Camila.
-¿Qué se te ocurre a ti, lista?.-dijo María.
-Buscar a otros dos chicos, el mundo es un mar de peces, está lleno de chicos, pelearos por ese es una tontería.
-Tú no comprendes el amor-dijo Camila.
-¿Qué si no comprendo el amor? Camila, me gusta un tío con el que no puedo salir por cuestiones de quedar como una chica fácil.
-Bueno,vale, lo comprendes un poco.-dijo María.

Y nos fuimos a la escuela donde le contaron a todo el mundo lo genial que era Tony Himsworth.

Entonces estuve pensando en lo bonito que era el amor y que estaba perdiendo el tiempo con Liam por orgullo y que ya había esperado bastante, subí a mi habitación, no estaba, solo estaban los enamorados y dos chicas (María y Camila) discutiendo sobre cual era la mejor parte de él.

Corrí por las escaleras hasta su habitación, llamé a su puerta y de repente lo eché mucho de menos,me hacía falta me abrió la puerta y le di un beso que duró todo lo que conseguí aguantar sin respirar, fue un momento pasional asombroso y en ese momento la perdí, todos sabréis el que, fue el momento más bonito de mi vida, me encantaba como me trataba, puede que hubiera sido más que amor pura pasión, todos los sentimientos que habíamos intentado ocultar aquellos días, pero volvíamos a estar juntos y eso me hacía feliz.

Bajamos a cenar cogidos de la mano, y no hicieron falta preguntas, pensé que todas las elegidas habían encontrado al chico que buscaban pero no sabía cuanto me equivocaba.

Aquel día por la mañana, estuvimos andando un rato hasta el hospital, estaba contenta, me sentía como una misionera, quizás aquel día le salvara la vida a alguien.

-Os aviso de que según los médicos,y lo que yo les he dicho, sois estudiantes de medicina en prácticas, yo supervisaré vuestros hechizos, y a cada uno os será asignado un enfermo con heridas. ¡Haber si salvamos muchas vidas!-dijo Dafne.

Entramos y se me asignó una niña de 12 años que había sufrido un accidente de tráfico, en coche con sus padres. Intenté ser como un medico, me daba mucha pena hablaba y eso, pero se la veía fatal.

-¿Cómo te llamas, preciosa?
-Julieta.
-¡Que nombre más bonito!-le dije.- ¿Te han contado...-paré de hablar, no le iba a contar que tenía el mismo nombre que una chica de una novela que moría- que es un nombre muy bonito alguna vez?
-Sí.
-Te pondrás bien, yo haré que te pongas bien.
-¿Y mamá?¿Se pondrás bien?-dijo.
-Seguro que sí- le dí un abrazo.-¿Dónde te duele más?
-Aquí- me señaló la cabeza.
-De acuerdo.- Empecé a recitar un conjuro.

Que esa cabecita
tan bonita
este bien curadita
y no duela más
nunca jamás.

Me concentré, vi como se curaba, como ya no le dolía, me lo imaginé todo.
-Ya no me duele-dijo.
-Muy bien-dije-¿Qué es lo otro que más te duele?
-El corazón, echo de menos a mi mamá.
-No creo que pueda hacer nada, pero lo intentaré.

Que este corazón
con un poco de valor
se sienta genial
en este hospital.

-Ya no me duele tanto.-dijo.
-Muy bien, ¿qué te duele ahora?
-Las piernas.-se las miré, tenía una gran herida.

Que esa gran herida
de la pierna se vaya
que salte una valla
y se vaya a Florida.

-Muy bien-dijo Dafne detrás de mi-¿ Te duele algo más, cariño?
-Un poquito el brazo, venga Amelia, te quiero ver en acción, despeinó mi melena rubia ya despeinada.
-Vamos allá.

Le toqué el brazo, adopté una pose de madre le sonreí y dije:
- Esto se dice en España, cuando los niños pequeños se hacen daño.

Cura sana, cura sana
si no te curas hoy
te curarás mañana.

-Ya no me duele nada-dijo, estaba prácticamente perfecta.
-Voy a llamar al médico, haber si ya te puedes levantar a comer algo- dijo Dafne.

Me sentía genial, había curado a Julieta. Dafne volvió a entrar.

-Ya te puedes ir, Amelia, buen trabajo- me dijo.
-Adiós,Julieta.-le dije.

Y me fui a la escuela con la esperanza de encontrarme a Liam.
No había dejado de pensar en él, no sabía como Julieta no se había convertido en Liam.
Subí corriendo las escaleras y entré en la habitación. Liam me miró y sonrió, se acercó a mi.
-Te echaba de menos- le susurré.
-Y yo a ti.
Nos dimos un beso y fui a la cocina a preparar algo, Liam me siguió por detrás.
-¿Dónde está todo el mundo?- le dije.
-Eso esperaba que me dijeras tú.
-Estarás por ahí de juerga.
-Montemos nuestra propia fiesta.
Y nos lo pasamos en grande sin saber lo que había ocurrido.

Capítulo 8 aquí.

Capítulo 6

Cada vez nuestra habitación estaba más animada, de ligues de una noche de María, de Niall, de Liam y de David. Era muy divertido y creo que podía decir esto contatal convicción, yo era feliz. Me sentía bien allí, tenía una habitación preciosa, unos amigos increíbles y un novio perfecto, pero claro tanta perfección no pudo durar y cada vez Liam estaba más distante conmigo llevábamos dos semanas y ya se estaba distanciando, no quería saber como íbamos a acabar, dejé de preocuparme y me despedí de todos (chicos y amigas), antes nos dábamos un beso al despedirnos, ahora una sonrisa era lo máximo, demasiado ocupado hablando con Lidia sobre algo.

Bajé las escaleras, en la clase de vuelo me había caído unas cuantas veces, porque no había una escoba como en las películas, era a lo soy Superman, lo bueno era que, para que los humanos no vieran algo que alterara su vida para el resto de sus días cuando volábamos nos volvíamos invisibles. Para volar, tenías que pensar que tenías alas y tenías que imaginarte que volabas y cuando conseguías despegarte del suelo tenías que intentar no descentrarte y caerte al suelo, que era lo que me pasaba a mí, me caía.
Se suponía que con los años volar se convertía en un acto reflejo y esperaba que eso acabara ocurriendo, mientras me conformaba con llevar pantalones largos para que no se vieran mis moraduras.

Las clases de vuelo se daban en el patio interior, que era muy grande, me senté en un banco, me puse los auriculares y empecé a escuchar ''We found love'' de Rihanna los 10 minutos que faltaban para que empezara la clase.
Estaba completamente relajada escuchando la melodía, cuando vi a un chico mirándome con cara de confusión. Paré la música.

-¿Tengo monos en la cara o qué?-dije.
-No, es que eres mi tutora y me han dicho que te habían visto por aquí y no sabía si decirte algo o...-dijo tímido.
-Oh, vaya, cuanto lo siento, estaba de mal humor- esbocé una sonrisa falsa.- ¿Qué se supone que hacen los tutores?
-Ayudar a integrarse al chico que le han asignado, como tengo las mismas clases que tú también me guiarás por el instituto.
-Vaya, tú eres muy listo, ¿no?-nos reímos juntos y pensé que era perfecto para Lidia, pero mientras Lidia tonteara con mi novio no había mucho que hacer.
-Bueno, pues ahora tenemos clase de vuelo, y se da aquí dentro de un minuto empezara la clase-le dije.
-De acuerdo, ¿puedo sentarme contigo?-dijo, era muy tierno, me empezaba a caer bien, seríamos buenos amigos.
-Por supuesto que sí- le sonreí.


Y así fue como pasé toda la mañana con ese adorable empollón, no os he dicho que era bastante mono, tenía el pelo de color marrón claro y los ojos verdes. Alguna que otra peca y la mirada más tímida que pueda haber en el mundo, era pura bondad.

-Bueno,ya son las 15h, nos vemos mañana a las 8h en el hall, ¿vale?- le dije al acabar la última clase.
Hacía mucho que no me leía un buen libro así que le envíe un mensaje a Violeta diciéndole que llegaría tarde. Salí de la escuela y me dirigí a mi librería favorita, tenía hambre así que por el camino me compre un sándwich de pollo y proseguí mi camino.
Cuando llegué a la librería,que era una librería donde sólo vendían libros hispánicos, me encantaba leer libros en castellano porque me recordaba a mi niñez y a que mis padres me leían siempre un cuento de buenas noches en castellano, no tardé mucho en decidir que libro quería, se titulaba ''97 formas de decir te quiero''. Llegué antes de la hora prevista porque decidí practicar un poco de vuelo, y no me caí ni una sola vez, pronto vería a las Elegidas de nuevo.

Entré en la habitación y vi algo horrible, no podía hablar y lloraba, lloraba mucho, pensaréis o no una escena de un crimen, un asesinato, un ladrón, no, mucho peor, eran Lidia y Liam besándose (¡en mi cama!). Estornudé un poco, y vieron que estaba allí llorando, decidí irme al baño y dejarlos a su rollo, pero antes tenía que decir algo:
-Supongo que darás por hecho que hemos terminado-le dije, y no contenta con esa infidelidad no pude reprimir las ganas de darle un tortazo. ¡Plas! Se oyó, que sonido tan dulce para mis oídos en cuanto a Lidia al más estilo español, la llamé puta y me largué al baño.

-¿Cómo han podido hacerme esto?, confiaba en ellos, eran mi novio y una Elegida, ¿porque me hacen esto?- lloré durante 1 hora, se oyó a mucha gente a lo largo de esa hora diciéndome que lo arreglaríamos, que me tranquilizara, que no pasaba nada... ¿qué sabrían ellos, empecé a pensar que tenía escrito en la cara con rotulador permanente ''Soy medio subnormal, engáñame'', me miré al espejo, fíjate hasta que punto llegaba mi subnormalidad, y si, sé que esa palabra no existe, tampoco soy tan subnormal...¿o si?. Tenía hambre osea que salí a comer y casi me entraron ganas de empezar a reírme, porque parecía la taquilla del concierto de Justin Bieber y las frikis a las que les gustaba. Estaban todos en sacos de dormir cotilleando sus Blackberrys, Iphones, o Nokias indestructibles. Hice caso omiso de ellos y me fui a la cocina, y otra vez me sentí mama pato, con todos sus pollitos detrás, hablando como si no les oyera, me giré y todos se quedaron quietos, parecíamos una panda de imbéciles jugando a patito inglés.

Me comí una fajita de ternera casera y me fui a la cama, cuando pensaba que se iban a meter en la cama conmigo (raro, muy raro) cada uno se fue a su cama (¡al fin!) y los chicos subieron a sus habitaciones.

Cuando me desperté Lidia no estaba y empezamos a hablar:
-Su actitud fue horrible, se merecía ese tortazo- dijo María.
Me eché a reír.
-Me salió solo, lo necesitaba.- dije.
-Te entendemos-dijo Violeta-Hemos hablado con Lidia y le hemos dicho que se comportó a fatal y ella se puso a llorar y dijo que lo sentía.
-Con todas las veces que nos ponemos a llorar podríamos llenar la piscina municipal-dijo Camila entre risas.
-¡Y que lo digas!, no sé como lo hacemos- dije, de mejor humor.
-Volviendo al tema- dijo Violeta-Tienes que hablar con ella por muy mal que se haya portado.
-De acuerdo, pero si sale con una marca roja, culpa vuestra-dije.

Todas se rieron, iba en serio, pero bueno...cada uno a lo suyo.

Y aquel día aprendí que las tortas le duelen más a quien las da que quien las recibe porque casi no pude coger apuntes.

También aprendí a curar heridas pequeñas gracias a la clase de Dafne en Hechicería, los versos podían ser inventados pero tenían que coincidir con lo que tenía que suceder y rimar un poco, por ejemplo:

Esta herida,
tan poco querida,
debería desaparecer
en un amanecer.

Invención propia, lo peor no era inventarte el ''poema'', sino que tenías que imaginar en tu mente que la herida se curaba, cuanto más grande era, más costaba y por eso la próxima clase sería en el hospital, haber si podíamos ayudar a algún paciente.

Y mientras subía las escaleras pensaba en la gran discusión que tenía que mantener, a mí me gustaba Liam pero lo que había hecho había estado fatal.

Y allí estaban Lidia y Liam, hasta sus nombres pegaban como pareja,¡que mierda!.

-Lo siento- dijeron Liam y Lidia a la vez.
-Pues no estáis perdonados, como podréis comprender, y ahora a contarme porque y cuando será la boda.
-Para empezar, no vamos a salir, porque lo nuestro solo era tensión,no nos queremos, no nos amamos simplemente estábamos en un momento delicado, en una habitación, solos y tuvo que ocurrir, estropeándolo todo.-dijo Lidia.

-Yo te quiero a ti- dijo Liam.
-Me quieres tanto que has estado pasando de mí estas últimas semanas, ya sé que casi no nos conocemos pero pensé que al pasarte la mayor parte del tiempo aquí, lo nuestro ya era formal- dije.- pero cuando vi que ni me besabas ni casi me hablabas y que solo estabas con Lidia pues mira, no soy muy lista, pero vi lo obvio, y lo que todo el mundo vio.
-No te lo quise contar, pero mis padres murieron hace una semana en un accidente y pensé que para no preocuparte y eso, sería mejor no contártelo-dijo Liam.
-Tienes razón, no se lo cuentes a tu novia o lo que sea, cuéntaselo a Lidia que debe ser tu mejor amiga o algo así- dije con una ironía.
-A ella le ocurrió lo mismo y cuando me preguntó, pensé que ella sabría que decirme, pero te sigo queriendo- dijo Liam.
-Y yo a ti, pero creo que deberíamos darnos un tiempo, porque no es normal, me pones los cuernos y yo , la tonta de Amelia hago como si nada.
-De acuerdo, esperaré lo que haga falta para estar contigo, prefiero esperar que cagarla como ahora.
-Acabas de estropear una frase muy bonita diciendo cagándola- le dije.

Les di un abrazo a los dos y le susurré:
-Te merecías el manotazo.

Cenamos como si no hubiera pasado nada, yo estaba un poco mosqueada de que no confiara en mí,pero me daba igual porque lo había hecho para no preocuparme y todas las parejas tenían crisis, ahora solo quedaba esperar a poder volver a empezar una relación, mientras tanto observé a mi alrededor.
David y Violeta se sonreían y se daban besos tiernos y cortos, se susurraban cosa, parecían la pareja perfecta, él le acariciaba la cara y ella le tocaba ele pelo.
A su lado María y Niall se reían de algún chiste verde de Camila, y Lidia me observaba. Liam también me observaba, vale de repente todo el mundo me observaba, se hizo el silencio y dije:
.-¡Que pasa!, ¿tengo monos en la cara?
Todos se rieron y poco a poco todos nos fuimos a la cama y los chicos subieron a su habitación, excepto Niall y Camila que bueno...digamos que no sé que puñetas se quedaron haciendo en la cocina.

Capítulo 7 aquí.

sábado, 26 de mayo de 2012

Capítulo 5


Estaba contándoles a mis amigas lo del chico del que me había enamorado, cuando apareció Camila con su novio para fardar, nos cortaron el rollo y ellos estaban de rollo osea que no pintábamos nada, los dejamos solos en la habitación y decidí que tenía que llamar a David.
Marqué el número de David temerosa de que me dijera lo que ya sabia,que era una estúpida o algo por el estilo. Ay, había llegado el momento suspiré y marqué la tecla verde. Oí los pitidos de la llamada, cuando parecía que iba a saltar oí un hola:

-Hola, David. Lo siento.
-¿Qué lo sientes?¿El qué?
-Pues, haberte tratado tan mal.
-No pasa nada,¿estás en la escuela?
-Sí.
-Baja al patio y lo hablamos mejor.
-De acuerdo.

Colgué y bajé corriendo las escaleras, volví a ver al chico del que me habia enamorado y lo vi tan bien que no vi las escaleras y me caí, oí un ¿estás bien? Y perdí el conocimiento.

Puede que el destino lo hubiera querido así, que quisiera que yo supiera su nombre porque me había caído por las escaleras mientras le miraba de forma parética. Cuándo me desperté estaban mis amigas,Niall,David y el chico del nombre que no sé pero acabé sabiendo.

-¿Estás bien? Soy Liam, encantado de conocerte.-dijo con la mirada más tierna y preocupada del mundo, incluso con un dolor espantoso de cabeza podía apreciar lo increíble que eran sus ojos.
-No, no estoy bien, me duele la cabeza un montón.- dije, quedando como una completa subnormal.
Él se rió, ¿de mí? No sé.
-Te traeré hielo.
Mis amigas me dieron un abrazo enorme, me echaron una miradita de si ese era del que me había enamorado y sabiendo que molestaban se fueron.

Vino Liam con una bolsa de hielo y me la colocó en la cabeza con sumo cuidado, estábamos muy cerca el uno del otro, yo debía estar horrible, despeinada, sin maquillar y pálida pero aún así me miró y como si hubiésemos sido novios durante toda la vida y no fuéramos unos completos desconocidos, me besó tierna y dulcemente, muy cuidadosamente. Quizás era muy precipitado pero fue perfecto y me sentí una chica

de 13 años a la que le acababan de dar su primer beso.

-Yo me llamo Amelia- le dije, vale eso sí que sonó estúpido.
-Que bello nombre.-dijo él.
-Gracias-dije con una sonrisa tímida.
-¿Puedo irme ya de aquí?-dije- me duele la espalda de estar tumbada.
-Creo que te tienes que quedar un ratito más aquí,pero no te preocupes, yo te acompañaré.
-Muchas gracias, pero no hace falta, seguro que tienes mejores cosas que hacer.-le dije.
-¿Bromeas? Estar contigo es mejor que cualquier cosa.
-Oh, que mono eres.¿Eres así siempre?¿O solo conmigo?-dije yo convencida de que estaba haciendo un poco de teatro para impresionarme.
-No, sólo contigo.-dijo él.
Y estuvimos 3 horas hablando de como eramos, de donde nacimos, conociéndonos básicamente. Me encantaba, porque él era especial, no era como los demás, primero nos habíamos besado y luego nos habíamos conocido. Era muy romántico.

Él era de Australia, y había venido a América con sus padres cuando era un niño, sonaba tan exótico...cada vez me gustaba más. Tenía 18 años, un escarabajo amarillo descapotable y una casa en Filadelfia. Su sueño era ser médico y viajar por el mundo, por sitios misteriosos como el Sahara o la India. Me impresionaba su valentía y las tres horas pasaron volando.
Entró una enfermera y me dijo que ya nos podíamos ir si queríamos, salimos de la habitación.

-¿Cuándo acaba las clases aquí?
-Tranquila, este sitio también hace de universidad, aún no nos despediremos-me dijo.
Entonces dejé de ser la chica tímida que yo no era, y le dí un beso en los labios.
-Te quiero-le dije, y me marché.
Le oí murmurar un y yo. Pero no lo puede oír bien.

Les conté todo lo que había sucedido a mis amigas.
-Ooohh,¡que mono!-dijo Camila
-Que romántico...-dijo María.
-Ese chico mola- dijo Violeta.
-No lo pierdas, es valioso-dijo Lidia.

Eran como mí psicólogo. Las quería demasiado, si algo le pasara a alguna, no se que seria de mí.

Cenamos una pizza con ensalada César, que se estaba convirtiendo en nuestra favorita

y nos fuimos a la cama con nuestros camisones blancos de nuestro viaje de estudios a Inglaterra, parecíamos el protagonista de ''Pesadilla antes de Navidad'', pero eran muy cómodos y tenían un gran valor sentimental para nosotras, todas las aventuras que vivimos allí en Londres, cuando fuimos a visitar la estación de metro dedicada a Sherlock Holmes y cuando nos volvimos adictas a las novelas de Sherlock Holmes, fuimos a Baker Street,al museo del British Council, a ver la tumba de Tutankhamon...

Nos metimos en la cama y empezamos a dormir. Al día siguiente, desayunamos unas tostadas y nos fuimos a clase, cuando acabaron las clases y de camino a mi habitación me encontré con David:
-Hola.-dije
-Hola,Amelia.
-Tengo que decirte una cosa.
-¿El que?
-Soy retrasada y te utilicé y encima creí que tu me estabas utilizando y te dije todas esas cosas tan feas.
-¿Qué? Te creía mejor persona, fíjate, hasta pensaba que estaba ''enamorado'', pero tu también te puedes perder.
-Lo siento, de verdad, yo no sabía que íbamos a ir tan enserio.-dije llorando.
-Pues bien que no te gustan las bromas.
-David, por favor, déjame ayudarte.
-¿Ayudarme?,¿Ayudarme, a que?
-Ayudarte a encontrar a alguien para ti.
-Para mí, ¿osea, que no me amas?
-Lo siento, pero he encontrado a otro.
.-Osea, que me engañas,me utilizas ,y pretendes ayudarme y que confíe en ti.
-Sí, porque creo que conozco a la persona perfecta para ti.
-Te daré una oportunidad.
-!Oh, dios santo! Eres el tío más bueno que conozco.
-Ya lo sé- sonrió.
-Hoy por la tarde, en la heladería ''Stracciatella per tutti''.
-De acuerdo, no traigas a una psicópata.
-Tranquilo, traeré a la mujer perfecta.

Y me diréis, quien se supone que es la mujer perfecta, lista, porque no creo que sea tan fácil encontrarla, pero,mientras hablaba con David me di cuenta de cosas que había dejado pasar había dejado pasar todas las miradas que Violeta le echaba inocentemente a David, como a mi nunca me había gustado realmente, sino que me había creado una idea equivocada pensando que era amor, cuando era simple atracción, no me ponían celosa y no les daba importancia, cuando lo cierto era, que Violeta era la mujer perfecta. Y si no lo era, estaba metida en un buen lío.


Se lo conté a todas y Violeta me lanzó una mirada de agradecimiento y añadió:
-Ya veremos...-recelosa.
-Será el hombre perfecto, ya verás- dijo Lidia.
-Seguro...Love is in the air...-tatareó la canción María.
Todas nos reímos.
-¿Qué te vas a poner?-dijo Camila, mientras saboreaba una palmera de chocolate.
-Ponte tu vestido larga azul oscuro-dije- te queda genial.
-Sí, pareces una princesa con él, y no te olvides de ponerte el collar, me da la sensación de que los collares hacen un poco de amuletos.-dijo Lidia.
-Venga corre, vístete que llegarás tarde- dije yo.
-Tranquila...-dijo y se marchó a la otra habitación.
-Creo que tiene razón Lidia sobre los amuletos, me he estado fijando, y todos los chicos y chicas de esta escuela llevan un collar o una pulsera o un anillo o un pendiente, algo que parece especial y también parece hecho para cada uno de ellos.-dijo María.
-Joo...no somos especiales-dijo Camila.

Entonces salió Violeta deslumbrante con su vestido azul.

-¡Suerte!-dijimos todas. Y Violeta se marchó con una sonrisa de placer en la cara.

Estuvimos esperando a que volviera mucho tiempo, tanto, que nos quedamos dormidas encima de la mesa redonda, yo oí como entraba, pero no estaba con fuerzas para preguntarle que tal había ido, resople un hola y me volví a domir, yéndome a la cama, gracias a Dios que no era la litera de arriba.

Por la mañana todas esperábamos con impaciencia que nos dijera que había sucedido y cuando se levantó empezamos a preguntar y preguntar:
-¿Qué hicisteis?-dijo Camila.
-Nos tomamos un helado y dimos un paseo- dijo con un montón de suspiros en medio, al final y al principio.
-¿Te besó?-dijo María.
-Sí, me dio un beso, pero valió mucho más que los cientos de besos que han dado.
-¿Te gustó David?-dije yo.
-¿Qué si me gustó?¡Me encantó!
-¿De qué hablasteis?-dijo Lidia.
-De todo, de cómo eramos, de que hacíamos de que queríamos hacer en un futuro, de muchas cosas...
-¿Te dio su número?-dijo María.
-Por supuesto que sí.
-¿Cuándo es la próxima cita?-dije yo.
-Hemos quedado hoy a las nueve, en vez de cenar con vosotras cenaré con él siempre.
-Te echaremos de menos- dijo María burlona.

Violeta frunció el ceño y se hizo la enfadada.
-Conmigo ironías no, ¡eh!-dijo.
Todas nos echamos a reír.
-Hay que vestirse o llegaremos tarde.-dijo Lidia.
-Ostras, ¡es verdad!-dijo Violeta.

Y mientras nos vestíamos yo maquinaba un plan para encontrar el chico perfecto para cada una. Yo ya había encontrado el mío,y quería que todas encontraran el suyo.

Capítulo 6 aquí.

Capítulo 4


Me desperté muy temprano, todas estaban dormidas, parecían angelitos, dulces y buenas. Me fui a la cocina y me tomé un batido de chocolate y unas galletas María que me habían traído mis padres de España.
Miré la hora, eran las seis de la mañana, tenía mucho tiempo para prepararme. Fui hacia el armario, ¿que me ponía?. Había mucha ropa, y al final me decanté por una camiseta ancha blanca donde ponía “Don't think twice” y unos vaqueros cortitos que mostraban mis no tan largas piernas.

Decidí salir a la calle a comprarles unos croissants para cuando se levantaran, me encontré a David:

-Oye, yo... lo siento, en serio...-me dijo.
-¿Quieres hacerme feliz?-dije.
-Sí
-Pues piérdete y no vuelvas.- le dije.

Me fuí, quizás estaba siendo demasiado dura, yo también lo había utilizado. ¡Oh, po Dios! Yo era la asquerosa de esta relación, él no me estaba utilizando, era yo la que le utilizaba. Otra vez llovía, que tiempo más inestable, lo peor, es que sabia que no estaba lloviendo y que volvían a ser mis lágrimas.

Entré en la panadería y compré una barra de pan y media docena de mini croissants.

Cuándo entré en la habitación se acababan de levantar, les enseñé los mini croissants y emitieron un pequeño chillido de satisfacción, lo dejé encima de la mesa y todas se sentaron a desayunar.

-¿Creéis que aquí todos llevarán esos collares? ¿O nosotras somos especiales de alguna forma?-dijo Violeta.
-Espero que seamos especiales-rió María.
-Pues yo también espero que seamos especiales-le siguió la broma Lidia.
-Yo llevaré el mío todos los días, me encanta la esmeralda.-dijo Camila, y era cierto le quedaba genial.

Estuvimos charlando de como serian las clases y todo eso y se vistieron. Violeta se puso unas Victoria azules con unos vaqueros cortos igual que yo y una camiseta con escote ajustada azul.
Camila se puso una minifalda y una blusa verde, preciosa. Lidia se puso un vestido liso con cinturón de color ámbar y María se puso otro vestido, pero ajustado y de color rojo.

Cuando todas estábamos preparadas, bajamos y miramos nuestro nuevo horario.
Tenía todas las asignaturas que había en el instituto, lo único que cambiaban eran las optativas. En la primera clase íbamos juntas Camila y yo, Filosofía. A mi me encantaba y a Camila no, osea que me esperé que no parara de molestar y no me dejara escuchar.
Pero en cuanto entró la profesora Ofelia al aula, presentimos que estos profesores no eran los típicos del instituto, donde la mayoría no sabia ni lo que decían. Cuándo empezó a hablar sus ojos se iluminaron y los de todos los alumnos y podría decir con total convicción que todos escuchaban. La mañana transcurrió rápida y sin problemas, pero en clase de Hechizos, sucedió algo paranormal:

-Quiero que sepáis, que el Lado Oscuro está apunto de atacar, por eso cada vez nacen más magos y por eso cada vez hay que ir con más cuidado- dijo la profesora Helena.

Tras decir esto, juro que vi un ángel, un ángel que parecía bueno, pero que con tan solo mirarle a los ojos podías comprobar que era Satanás el diablo. Parece que nadie más lo vio, me tomé por una loca y decidí escuchar qué tipo de hechizos había: curativos, defensivos y de ataque.

-En el primer trimestre estudiaremos los hechizos curativos, en el segundo trimestre los defensivos y en el tercer trimestre estudiaremos un poco acerca de brebajes, mientras que los de brebajes estudian hechizos curativos. Los hechizos de ataque no los estudiaremos hasta dentro de dos años, ya que puede que alguien los utilice para cosas que no debe. Y bueno, empecemos la práctica, mañana tenéis que traer el libro que hay en todas vuestras estanterías llamado ''Cómo curar a un enfermo''. Como seguro que hoy nadie lo ha traído vamos a practicar un poco.

A partir de ese momento nos dio a cada uno una varita de madera y nos empezó a enseñar fórmulas para curar y nos hizo apuntar hasta la palabra más rara que pronunciara.

Eran las tres y las clases ya habían acabado, me encantaba esa escuela, la encontraba estupenda, pero sentía que aún había muchas cosas que no sabía.

Comimos todas juntas:
-He quedado con John- dije.
-¿Para qué?- me dijo Camila-
-Yo que sé, me dijo que necesitaba hablar conmigo.
-No confíes en él, es tonto perdido- me dijo María.
-Es cierto-dijo Lidia- no te fíes de él ni un pelo.
-Pufff...a lo mejor no tendría que haberle contestado.-dije.
-No,no,no,no...tienes que hablarlo con él, pero no lo beses ni nada, mantente distante- dijo Violeta.

-De acuerdo-dije.

Justo lo que más deseaba hacer y me lo habían prohibido, estaba necesitada de amor, tenía que encontrar al chico perfecto y no sabía donde estaba. Había buscado en los sitios más penosos y había encontrados chicos geniales, pero en vez de amarlos les utilizaba, yo era de lo que no hay.

-Bueno, me voy. Haber que pasa.-dije
-¡Suerte!- dijeron todas.Eso me asustó, ¿cómo que suerte?

Llegué al parque Central, él estaba sentado mirando el cielo. Era tan guapo...pero algo me decía que no era para mí, que mi chico aún no había salido de su cajita.

-Hola-le saludé lo más seca que pude.
-Hola-me dijo alegremente.
-Bueno,¿de qué querías hablar?
-Yo amo a Rose.-Eso me dolió mucho,¿cómo podía amar a una zorra así?
-Pues me alegro, porque estás saliendo con ella.
-Pero estuvo mal lo que hice.
-No puede ser...¿desde cuando está mal ponerle los cuernos a tu novia?- dije, me puse a llorar. Lloraba demasiado,¿no?.
-No llores- me dijo con su voz más dulce.
-¿A qué vienes aquí? ¿A restregarme cuanto quieres a esa...?
-No, venía a decirte, que sé como es, que sé que es malvada y que no es muy caritativa con los demás, pero el amor es ciego y yo la amo y ella me ama a mí
-¿Estás seguro de que te ama? ¿Cómo sabes que no te está utilizando?
Ella es capaz de todo para conseguir fastidiar a alguien.
-No lo sé, la verdad me da igual. Solo me importa estar con ella. Pero quiero que sepas que tú también eres importante y que no quiero perderte como amiga-me dijo.
Le di un abrazo, quería besarle, pero sabía que el se apartaría, además cada vez lo notaba más como un amigo, aunque seguía habiendo cierta tensión.

-Yo tampoco quiero perderte- le dije.

Me acompañó a la escuela y se despidió de mi con un beso en la frente.
- No sufras más, encontrarás a alguien que merezca a alguien tan grande como tú.

Le dije adiós con la mano y entré en la escuela y como si el destino lo hubiera querido así, lo vi allí, estaba sentado en el banco hablando con un amigo y se reía,¡Oh, Dios mío!
Su sonrisa era perfecta, sus ojos eran de un verde puro, que recordaba a los prados salvajes y su cabellera rubia tenía un tono caramelo irresistible, entonces lo supe, cuando nuestras miradas se encontraron, querría describirlo lo más parecido a lo que

sentí pero creo que sería imposible, nuestras miradas se juntaron y él se quedo embobado al igual que yo seguramente, sus ojos eran aún más bonitos y como todo chico heterosexual tuvo que bajar la mirada, pero no me disgustó,mucho, al menos sabía que no era gay. Él no era como cuando me enamoré de John, o como la atracción que sentía por David. David...tenía que hablar con él. Subí a mi habitacion con la estúpida sonrisa de una enamorada. Sí, estaba enamorada, Amelia Gómez estaba enamorada. Y eso hacía a Amelia la chica más feliz del mundo.

Capítulo 5 aquí.

viernes, 25 de mayo de 2012

Capítulo 3


Entramos en la escuela de la Magia, era un edificio gótico precioso, un poco oscuro, pero bonito. Estaba lleno de cuadros de pintores modernistas, cosa que llamaba mucho la atención ya que no pegaba nada con el resto del edificio, serio y poco colorido.
Tras decir nuestros nombres y demás datos, nos sentamos todas en unas butacas rojas de cuero.

-Es un edificio precioso del gótico,-susurró Lidia- es de estilo artístico comprendido entre el románico y el renacimiento, que se desarrolló en Europa Occidental, en la Baja Edad Media, desde finales del siglo XII hasta el siglo XV, aunque más allá de Italia las pervivéncias góticas continuaron hasta los comienzos del siglo XVI.

Después de hablarnos sobre el gótico como si fuera la mismísima Wikipedia entró una señora de edad avanzada, no era bella pero tenía algo que la hacía especial.

-Vosotras debéis ser la nuevas alumnas-dijo aquella señora- yo soy Dafne, la directora, encantada de conoceros, seguidme, os voy a enseñar vuestra habitación. Hay habitaciones de muchos tamaños, grandes para muchas personas y pequeñas para solo un par. Creo que preferiréis una para vosotras cinco, pero si preferís puedo daros individuales.

-Por mí la de cinco va perfecto-dije.
Todas asintieron y me sentí como una mama pato, con todas sus hijitas asintiendo y siguiéndola.
Había 4 enormes plantas, el rellano donde estaban algunas de las clases más grandes, el primer piso donde estaban el resto de las clases, el segundo piso donde se alojaban las chicas, el tercer piso donde se alojaban los chicos y el último piso donde estaban los profesores.

Entramos en la habitación, era perfecta, sensacional, era antigua y delicada, las paredes estaban pintadas de color crema, el suelo tenía baldosas de color blanco y negro, en el techo había unos bellos frescos de ángeles. Había unas estanterías de madera y una estantería llena de libros, dos literas de hierro forjado y una litera con estudio por debajo. Un enorme armario empotrado de madera que ocupaba toda una pared y una mesa redonda con cinco sillas de madera también. Sobre la mesa había un jarrón con amapolas rojas y había un gran ventanal que daba al patio interior de la escuela. Había una puerta, que debía dar al baño y otra puerta que debía dar a un salón o algo así.
Fuimos por aquella puerta y había otra mesa, esta era cuadrada y tenía 6 sillas, al lado había una pequeña cocinita muy mona, y una ventana que daba a la calle.


-Es preciosa.-exclamamos las cinco a la vez.
-Sabía que os iba a gustar-dijo Dafne- podéis poner los cuadros,pósters, collages o lo que queráis para adornar las paredes. Mañana empiezan las clases tenéis en el cajón del escritorio el formulario de las optativas y acordaos de que hay que entregarlo hoy.
Recordad que aquí no hay comedor vosotras tenéis que hacer vuestra propia comida con cuidado. Los horarios estarán hechos mañana por la mañana, que disfrutéis de la escuela de la Magia.

-Adiós Sr. Dafne.-dijimos.

Cuando se fue empezamos a hablar.

-Yo quiero la litera apartada con estudio- dijo Violeta.
-De acuerdo, pues solo queda desmontar toda la maleta,darnos una ducha y empezar a investigar que asignaturas tendremos- dijo María.
-¡Qué nervios!- dijo Camila.
-Ya te digo-dijo Lidia, sonando muy poco a ella.

Empezamos a desmontar las maletas, a poner cuadros y pósters, a rellenar estanterías con libros, y después de descubrir que la nevera y la despensa estaban llenas de comida nos sentamos en la mesa y abrimos los sobres donde figuraban las optativas. Lidia leyó en voz alta:
-Iniciación a los hechizos o aprendizaje acerca de brebajes mágicos, Iniciación al vuelo o al tele-transporte.
-Yo elegiré hechizos y vuelo.- dijo Camila.
-Yo, eh...hechizos y tele-transporte -dijo Violeta.
-Brebajes y vuelo-dijo Lidia.
-Brebajes y tele-transporte- dijo María.
-Hechizos y vuelo como Camila- dije yo.

Bajamos, entregamos los papeles y nos dirigimos al patio en busca de vida social.
Había chicos guapos, indudablemente pero, estaban bastante centrados no saludaban ni tenían curiosidad por conocer a nadie nuevo. Entonces vi a David, me acerqué a él y le pregunté que hacía allí.
-Verás, no soy vampiro, soy mago, fue una bromita que te quería gastar.
-Pues las ''bromitas'' te las puedes meter por el culo- dije de mala manera, estaba cabreada, y entonces recordé lo que me dijeron mis amigas ''que tontas son las enamoradas'' puede que él me estuviera utilizando, el amor nunca surge tan rápido ni con alguien que has elegido expresamente para enamorarte.

Le enseñé el dedo y le dejé allí plantado, noté una gota húmeda en mi mejilla, levanté la

vista, no, no llovía, era yo que lloraba desconsolada por mi gran tontería. Mis amigas me siguieron y al llegar me dieron ánimos y me dijeron que encontraría a alguien mejor que él en poco tiempo. Saqué el teléfono y con una sonrisa entre de maldad y alegría vi que era de John, decía así:
Amelia, tenemos que hablar, sé que te enfadaste por lo que te hice pero no podemos acabar así de mal, dime día y hora y te esperaré allí aunque llueva y truene.
Besos, John.

Le respondí: ''Parque Central, 17'00h, mañana''. Quería verle, quería besarle y sobre todo restregarle por toda la cara que se había equivocado.

Cenamos una ensalada gigante César con queso de cabra, ingrediente espontaneo de la cosecha de Camila y unos pastelitos hechos por María, me fui a la cama pensando en John y en los chicos en general, ¿se podía confiar en ellos?, supongo que si, que todo el mundo tenía a su pareja ideal esperándole.

Capítulo 4 aquí.

Capítulo 2

-Me dan ganas de matar a ese estúpido de John, mira que irse con la guarra de Rose.-dijo María.
-Ya ves...¿qué le debe ver? Porqué no hay belleza, bondad, amabilidad, discreción, no tiene nada bueno...- dijo Lidia.
-Chicas, si se ha ido con ella a lo mejor es porque en el fondo la quiere más que a mi, y si la ha elegido, esta claro que no era el hombre para mí-dije yo- Por cierto, ¿qué tal va vuestra misión de ayudar a Jason a salir del armario?
-I-M-P-O-S-I-B-L-E, eso es lo que dice él, pero ocultándose no es feliz, yo lo veo, no puede expresarse igual...-dijeron Camila y Violeta.
-Pues vaya mierda.-dije yo.
-Deberíamos ir yendo al campus del instituto...-dijo Lidia.-Si no nos castigaran, y yo no me pienso quedar a lavar platos.
Todas nos levantamos y comenzamos el corto camino desde la heladería hasta el horrible internado en el que estábamos. Horrible, porque lo único que se respiraba era maldad, no porque fuera feo. Todas las habitaciones tenían un bonito color pastel. Y tu podías llevar los muebles que quisieses ,aunque sino cabían, no podías ni tocar sus preciados muebles de madera barnizada.

Estaba sentada en mi cama haciendo los deberes que no había hecho en verano, escuchando música de los Beatles y ojeando de vez en cuando el teléfono para ver si John me había echado de menos. En la litera de abajo Camila se morreaba con su novio
Mark y al oir un pequeño gemido decidí que era el momento de irme. Al salir, vi a María ,Lidia y Violeta totalmente conmocionadas.

-Hemos visto a Mark con otra-me dijeron.
-¡Madre mia!-dije- hay que ir ya, a contárselo.

Fuimos corriendo a contárselo, la sacamos de esa situación (embarazosa para nosotras) y se lo contamos todo.

-No puede ser...¿porqué me ha elegido como cornuda?-dijo Camila, entre sollozos-.
-Tranquila, tengo una estrategia preparada-dije con sonrisa malvada-.

Mi plan era sencillo, el típico de las películas, lo que no sabía yo era, hasta donde me llevaria esa fatal decisión. Teníamos que encontrar un chico que envidiaran y por tanto, se pusieran celosos.




Entonces vi a John, por el pasillo de la mano de Rose. Era tan guapo...tenia unos preciosos ojos verdes, el pelo rubio, una sonrisa perfecta y un cuerpo...bueno si sóis chicas me habréis entendido. Dentro de dos días empezaba el curso y teníamos que encontrar a un novio o cosa por el estilo para fardar.

Cogimos el coche de Violeta un precioso descapotable rojo,que llevábamos en las cuestiones importantes. Todas parecíamos alegres y con una sonrisa pícara sintiéndonos las reinas del mundo por la fechoría que íbamos a cometer.

Entramos en el local, estábamos, y tengo que decirlo, completamente irresistibles, solteras y en busca de cualquier cosa decente. Nos sentamos en la barra casi la ocupábamos toda, pedimos todas una cerveza. La verdad no podíamos tomarla teniamos 16 años pero...era importante parecer maduras, y entonces despúes de una buena charla sobre el perfecto para cada una (Camila y yo) el ''mío'' era muy mono, se parecía bastante a John, pero era más maduro y , todo hay que decirlo más guapo, pero me seguía atrayendo más John.
El chico para Camila era como ella, moreno con los ojos oscuros y muy guapo.

Me acerqué a mi objetivo dispuesta a ligar y comencé a hablar:
-Hola, perdona ¿tu eres Jake, el novio de Miriam?
-No, me llamo David. ¿Y tu eres...?
-Soy Amelia, mis padres son hispanos.
-Me encanta España, siempre he querido ir. Quizás podrías hacerme de guía.
-Pues claro que sí- me reí, y miré que tal le iba a Camila, viento en popa-¿tú eres de aquí?
-No mucho,es decir nací en Francia, por eso me encanta tu nombre, porque me recuerda a la película Amelie, que me recuerda a Francia-se rió, ¡dios mío! Su risa era preciosa y pegadiza, me empecé a reír, supongo que como una subnormal-.
-Puede que también pudieras hacerme de guía en Francia.- dijo con una voz melosa-.
-Puede...-dijo en un susurró.
-¿Qué te trajo aquí?
-Un presentimiento de que encontraría a alguien especial.
Me sonrojé, pero pensé que quizás no era yo: ¿Tienes novia?
-No.
Eso me alivió más de lo que creía y entonces si me puse roja. Vi como Camila ya estaba rodeada de tíos.¿Cómo demonios lo hacía? Él me miró y entonces, juro que sentí como si me leyera el pensamiento y acto seguido me dijo:
-Tú eres más bella.
Me reí como una tonta.
-¿Te apetece quedar este sábado en el parque central?-me dijo.
Yo volví al ataque y le dije:
-Contigo dónde sea.

Me dio su número de teléfono y en vez de despedirse con un estúpido ''hola'', me dio un romántico y dulce beso en los labios.
Quizá precipitado pero, para mí, absolutamente perfecto.

Fui hacia mis desocupadas amigas, no hacia Camila que estaba ocupadísima con a que tío se quería ligar.

Les conté lo maravilloso que era David y ellas me dijeron y cito textualmente ''que tontas que son las enamoradas'', quizás tenían razón pero...parecía diferente no parecía el típico aprovechado. Después de una hora allí metidas esperando a Camila, se metió un papelito en el bolso. Nos habló de que Niall era perfecto para ella, atrevido y bla bla bla bla bla bla. Me sonó a esos discursos de cuando se enamora de alguien que no es para ella, pero lo dejé pasar.

Cuando llegamos a la habitación eran las dos de la madrugada, me metí en la cama dispuesta a dormir profundamente. Soñé algo extraño, soñé que Niall y David eran vampiros y que nos protegian a nosotras que eramos brujas raras. Me desperté y tras ducharme, peinarme, maquillarme y desayunar, llamé a David.

-Hola, cariño, ¿has dormido bien?
-Sí, he soñado contigo- le dije.
-Oh, que mona.
-Necesito verte, y volver a besarte.
-Yo también,para que esperar, mira por la ventana.

David estaba allí sentado en el césped con la cara más mona del universo, estaba por saltar por la ventana y ahogarle de un abrazo, pero fui coherente y bajé a recibirle.

-Te echaba de menos- me dijo
-Y yo a ti.

Nos dimos un beso, profundo, romántico y largo, esos de película que parecen tan bonitos y lo son.

-Dudaba en llamarte tan pronto y parecer una acosadora.
-Deberías haberme llamado en cuanto te perdí de vista.
Me reí con él y disfruté de ese momento. Noté que mis amigas se asomaban a curiosear y me sentí la chica más afortunada del mundo. Pero recordé que tenía que restregar a alguien este gran ''novio'' si lo era.

-Acompáñame a dar un paseo por el campus.-dije.


Caminamos tranquilamente por la residencia masculina de mi campus.
Estábamos paseando cuando vi a John salir y volví a sentir esa extraña conexión como si me leyera la mente ,me besó más apasionadamente que nunca y entonces me di cuenta de que había algo muy misterioso en él. Sentí la mirada de John clavada y deseé verle la cara de envidia que seguro que había puesto.

-Tú eres diferente-le dije.
-Yo no te haré nada de lo que él te hizo.
-Sé que no lo harías. Tengo que preguntarte una cosa.
-Dime.
-Tú no eres normal, ¿verdad?
-Bueno...técnicamente no, pero...

Y entonces me explicó que sí, él podía leer mi mente, y que era porque él era un vampiro. Y así es como descubrí que tenía un irresistible novio vampiro.
-Hay algo más.-me dijo serio.
-¿El qué?-pensé preocupada, podía ser cualquier cosa.
-Tú también eres especial, tú y tus amigas.
-¿Ah, sí? ¿Somos vampiras?-dije pensativa.
-No, no, vosotras sois... Es complicado.
-Dilo ya de una vez.-dije yo.
-Magas, sois magas, suena raro, lo sé...
-¿Lo dices enserio?
-Sí, me tengo que ir.-dijo.
-Adiós.-dije mientras veía como se alejaba.
Y cuando pensaba que nada podía ser más raro un misterioso anónimo nos envió a todas unos collares.

-Son preciosos.-dijo Violeta
-Increíbles- dijo Lidia
-Alucinantes-dijo Camila.
-Especiales-dijo María.

Los collares eran verdaderamente magníficos, todos tenían una cadena de plata y en el de cada una había una piedra preciosa diferente. El de Violeta tenía un precioso zafiro azul. El de Lidia era un naranja ámbar. El de Camila llevaba una verde esmeralda. El de María era un rubí de rojo intenso. Y el mío era un precioso diamante.

-Esto tiene que ver con lo de ser magas-dijo Lidia.
-Es cierto.-dijo María
-Mañana nos traerán el libro de hechizos-dijo Camila, entre risas.
-Y las instrucciones- dijo Violeta.

Todas no echamos a reír. Nos pusimos los collares, eran perfectos para cada una de nosotras. El ámbar de Lidia conjuntaba con su preciosa cabellera, el rojo le quedaba de maravilla a María, la esmeralda era perfecta para Camila y el de Violeta resaltaba su
cabellera rubia.



Todas parecíamos felices con nuestro collar, pero a la vez preocupadas porque sabíamos que si aceptábamos el regalo seríamos brujas o magas o lo que fuera.
Cada vez el apodo que nos pusimos parecía más real.
Estábamos tan tranquilas cuando empezó a llover sangre. Sí, sangre, no, no agua, esto era cada vez más raro y entonces calló tal y cómo lo oís una carta del cielo, raro, si, mucho. Cogimos la carta y fuimos todas a mi habitación y la de Camila, empezamos a leer:

-Queridas brujas, no os preocupéis por la lluvia de sangre, fue para llamar vuestra atención y solo la visteis vosotras. Tenéis que trasladaros a la escuela de Magia ,o escuela del Azar para los humanos, que hay en el centro de la ciudad. También tiene campus es más céntrica y os ayudará a aprender en lo que os habéis convertido y en aprender sobre las otras criaturas que existen. Os lo pedimos por vuestro bien y sabemos que vendréis lo más pronto posible.

-Tenemos que ir corriendo allí-dije.
-Pues, ¡a recoger!-dijo Lidia-Me voy a hacer la maleta.
-De acuerdo-dijo Maria- ¡A por todas brujitas!

Capítulo 3 aquí.

Amor...y mucho más: Capítulo 1


Estábamos sentadas, en la sombra de un árbol contando historias, contando ideas, contando pensamientos, en general se podría decir que estábamos contando si entiendes el sentido que utilizo. Todo el mundo nos llamaba las Elegidas, porque aunque éramos muy diferentes la una de la otra, teníamos un vínculo que nos unía, y cuando estábamos juntas se olvidaban los problemas y las soluciones, éramos las Elegidas pasando un buen rato. Más nerviosas de lo común por el inicio del último curso en el instituto que por otra cosa.

María reía alegremente,pensaréis que solo se puede reír alegremente pero, la risa de María era algo totalmente mágico porque era como la alegría y el desparpajo personificadas,y además no sólo reía con la boca,su cabello castaño y sus ojos verdes también transmitían alegría. Era y nunca mejor dicho, la alegría de la huerta.

Camila estaba sentada parloteando, ella era muy bella, pero no la típica belleza que más o menos cualquier chica puede tener, ella era exótica sus ojos oscuros y rasgados, su cabello negro y su piel morena hacían de ella algo especial.

Violeta era tímida y dulce, tumbada en el césped su cabello rubio resplandecía y sus ojitos azules estaban cubiertos de unas largas y oscuras pestañas. Ella siempre estaba en las nubes, pensando en cosas que nunca nadie se imaginaría...

Lydia era la inteligente, sofisticada y elegante del grupo, como todo buen grupo debe tener. Ella era de orígenes irlandeses y tenia una preciosa melena pelirroja rizada y larga y unos bonitos ojos verdes. Escuchaba completamente atenta TODO lo que decías,TODO.

Y yo bueno, yo era Amelia, la alocada del grupo, aquella cuyos rubios cabellos nunca estaban bien peinados y con unos redondos ojos marrones, aquella a la que siempre había que llamar la atención en clase y aquella que se metía en problemas aún sin saberlo.

-Tengo muuucha hambre-dije.
-Tenemos que ir a nuestra heladería, ya.-dijo Camila- yo también tengo hambre.
-Pues entonces habrá que ir hacia allí- dijo Violeta.

Y todas nos levantamos dispuestas a tomarnos nuestro helado favorito: Stracciatella.


Capítulo 2 aquí.