El mar.
El mar, embravecido.
El mar, embravecido, escupía historias.
El mar embravecido, escupía historias y ocultaba secretos.
Me encanta el mar. Siempre. Da igual que haga calor, o frío, quizás sienta predilección por las playas en las que llueve y todo es agua, porque adoro el agua. Y, por tanto, el mar. No sé si es algo personal, supongo que sí, o si todos los seres humanos tenemos tendencia a amarlo, a verlo como algo efímero y único.
Sé que muchas personas viven en Madrid, Zamora, Zaragoza, Sevilla...u otras ciudades de interior y que no tienen el mar demasiado presente en sus vidas.Yo vivo a 15 minutos andando de la playa y apenas voy, pero aún así lo siento. Sé que está ahí y eso me transmite, ¿calma? No sabría bien como describirlo.
He intentado encontrar alguna foto, que reproduzca el mar. Una de esas fotos que te llevan directamente a ese lugar, pero creo que es imposible. Porque el mar llevo consigo el olor, la brisa, el tacto de la arena, las salpicaduras de agua...Y una foto no puede lograr eso, pero aún así, para que durante unos segundos os parezca rozar la arena, para que os imaginéis brevemente la brisa marina, el olor a sal, quiero acabar esta entrada sin nada más que añadir que esta fotografía:






